B. BLANCO
El centro del Museo Pedagógico de la Universidad de Salamanca comenzará a tener actividades propias a partir del próximo curso, una vez que en septiembre finalicen todos los trámites para poder poner en marcha el proyecto.
Tras su aprobación esta semana por el Consejo de Gobierno de la USAL, y después de las vacaciones de verano, comenzarán las gestiones para que el Museo Pedagógico se adapte a los estatutos de la Universidad de Salamanca. El siguiente paso será el nombramiento de las personas que van a trabajar en el centro. Desde la organización se prevé un total de seis empleados. Así, junto con el director, subdirector y coordinador técnico, estarán tres asesores, quienes se encargarán de las tres áreas específicas que se quieren implantar en la institución: cultura escrita, patrimonio oral y cultura material.
Para finalizar, tras los nombramientos, habrá que formar un consejo del centro y enviar los nombramientos al rector de la Universidad de Salamanca, para que dé el último visto bueno antes de ponerse en marcha.
Tal y como se anunció la pasada semana en el Consejo Social de la Universidad de Salamanca, donde se decidió la creación de esta propuesta, la ubicación del Museo se hará en el edificio «Aulario» del campus Viriato de Zamora, donde ya se había trasladado gran parte del patrimonio del centro. Allí, en la segunda planta, ya están preparadas dos aulas representativas de la Segunda República y el régimen franquista con todo lujo de detalles, desde los pupitres hasta las cartillas, los mapas, pizarra, cuadernos, armarios o retratos de la época.
El centro se completa con un despacho donde recopilar y clasificar todo el material que va llegando y otra clase donde poder trabajar con los alumnos que acudan a esta sede.
Desde la organización también se apunta a que la cultura escrita será la seña de identidad de este centro de investigación y divulgación educativa. «Queremos que el museo tenga algo particular, que se identifique en algo prioritario por encima de otros museos de estas características que existen en España», argumenta el profesor Bienvenido Martín Fraile, cabeza visible de esta iniciativa.
De hecho, los fondos del museo cuentan con más de cuatrocientos cuadernos escolares, el más antiguo de 1898, desde cuadernos de rotación hasta cuadernos de deberes, actas de juntas escolares, visitas de inspección o registros de asistencia, que aproximarán un poco más al visitante a comprender las distintas épocas de la educación.