TANIA SUTIL
«Había que volver a casa a lavar el uniforme...», bromea el bombero zamorano José Luis Calleja. Sin embargo, detrás de su sentido del humor esconde cansancio, «agradecimiento» por la oportunidad y «satisfacción» por la experiencia vivida durante nueve días en Chile «a pesar de la desgracia que ha supuesto para el país». El bombero zamorano José Luis Calleja y su perro «Teo», enviados al país andino junto a otros seis agentes más para participar en las tareas de rescate tras el terremoto en la zona, regresaron a España el pasado martes junto al resto del contingente español en un vuelo fletado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (OACID). Tras trabajar durante más de una semana en algunas de las zonas más afectadas por el terremoto que sacudió el país a finales de marzo, el grupo ha llegado «cansado pero muy satisfecho con la labor realizada».
Durante una semana, los siete miembros del equipo desplazado desde Castilla y León trabajaron en varias zonas de la región de Bío-Bio bajo la dirección de las autoridades locales. Las principales labores consistieron en la retirada de escombros y la revisión de la seguridad de instalaciones de numerosos edificios de localidades costeras cercanas a Concepción, como Lirquén, Dichato y Pencom. Dado que los perros del equipo están entrenados para rescatar cuerpos con vida inexistentes en la zona, los agentes desarrollaron todo tipo de actuaciones sociales en los hospitales, «donde todos se mostraban muy agradecidos por nuestra labor y nos recibían con un cariño impresionante a pesar de encontrarse en esa situación», recuerda el bombero zamorano a sólo unas horas de regresar a la capital. Ante desastres de esta magnitud, «te das cuenta de que no eres nada», reflexiona.
Mientras repasa cada uno de los poblados por los que ha viajado estos días, Calleja se detiene en la tarde del domingo, cuando se desplazó a Dichato para revisar un sector de la localidad: «En el transcurso de la limpieza, logramos localizar un cadáver». Se trataba de una mujer de 60 años que se encontraba en el interior de una de las viviendas de la localidad, afectada por el maremoto que siguió el movimiento sísmico. El efecto del agua provocó tres olas, la última de ellas «de cuatro metros que se llevó por delante literalmente todo el pueblo durante varios minutos interminables», narra. El agua había acumulado gran cantidad de escombros, restos de madera y objetos diversos en la vivienda y sus alrededores, lo que hizo sospechar al equipo de rescate sobre la posibilidad de que hubiese alguna persona en su interior. Tras un rastreo del lugar por parte de los perros de búsqueda, que descartaron la existencia de seres vivos en el edificio, los agentes se introdujeron en su interior y consiguieron recuperar el cadáver de la fallecida. «Las muestras de agradecimiento de sus familiares no tienen precio porque el hecho de poder darle sepultura para ellos era muy importante», explica el agente.
Primero fue Chile, después Turquía y más tarde, Argentina. Los desastres naturales han mostrado en los últimos días su cara más cruda hasta el punto de que «valoramos incluso volar directamente desde Chile hasta Ankara para continuar las tareas de rescate, pero parece que en la capital turca no han pedido ayuda internacional», comenta el agente quien, por otra parte, trata de huir de protagonismos mediáticos: «todos hacemos lo mejor posible nuestro trabajo, eso es todo», añade.
El equipo de rescate desplazado a Chile lo han formado tres bomberos pertenecientes a parques de la Diputación de Valladolid y otros dos de los Servicios de Extinción de Incendios de los Ayuntamientos de Palencia y Valladolid, además de Calleja. El séptimo componente del equipo es un técnico de la Agencia de Protección Civil y Consumo, quien ha estado al frente de las labores logísticas y de apoyo para el grupo de Castilla y León. Junto con el grupo de rescate han permanecido en la zona tres perros adiestrados para la búsqueda y la localización de personas desaparecidas bajo escombros. Entre ellos, «Teo», el perro de los hermanos Calleja.