JUDIT CALVO
Los efectos de la crisis económica han multiplicado el número de matrículas en los centros de estudios que ofertan enseñanzas para desempleados. Una subida que supone multiplicar por cuatro las cifras que se venían manejando antes de la crisis. Así lo asegura la directora del los Centros de Formación Esla, Renata López, que cuenta con cursos tanto en la provincia como en Valladolid. Las altas cifras de paro han cambiado los perfiles de las personas que se acercan a buscar «más que formación, como ocurría en años anteriores, una distracción y una manera de ocupar su tiempo para que no les agobie la idea de que están parados», explica López, que en la actualidad no dispone de plazas en sus cursos para atender toda la demanda que le llega, «hace dos años teníamos para toda la provincia y sobraba, ahora no damos abasto y tiene que quedar gente fuera».
De los 23 a los 30 años, edades entre las que estaban comprendidos los perfiles que acudían a buscar un curso de Formación para el empleo, ahora la cifra se ha visto incrementada en más de una década y son personas de 40 a 45 años y con vidas laborales de más de 20 años las personas que plagan las academias. «Es gente que viene muy disgustada por su situación, consecuencia de Expedientes de Regulación de Empleo o el cierre de su empresa, en muchos casos en la que han trabajado toda su vida», destaca la directora. Para los alumnos que buscan encontrar un nuevo empleo, las enseñanzas más atractivas son las ramas sanitarias y de hostelería para los que necesitan colocación inmediata y de cara al largo plazo cursos de oficina. Por su parte, los jóvenes sin empleo que se decantan por seguir su formación a falta de un trabajo, buscan especializaciones en los estudios que han terminado. Hojas de cálculo, programas de contabilidad, facturación e impuestos son los más demandados.