CARLOS GIL
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, el propietario de las líneas férreas e inmuebles asociados, cuenta en la actualidad con 17 dependencias arrendadas en la provincia de Zamora, situadas en doce estaciones, muchas de ellas ya sin uso para el paso de trenes. Los datos aportados por la entidad indican que son tanto particulares como empresas y administraciones públicas los inquilinos de estos inmuebles arrendados, que se utilizan para un sin fin de usos, desde vivienda habitual hasta taller artístico, pasando por negocios hosteleros.
Cualquiera puede alquilar uno de estos locales desocupados en la provincia de Zamora, un patrimonio inmobiliario muy amplio que se encuentra, en general, en malas condiciones de conservación, sobre todo en los casos en que lleva muchos años en desuso, bien porque no transite tren alguno por las vías, caso de la Ruta de la Plata cerrada desde 1985, o porque apenas cuentan con tráfico de mercancías o viajeros. Los interesados tienen que solicitar su intención de alquilar un inmueble concreto a Adif. La sociedad estudia la propuesta, tasa el inmueble que se pretenda arrendar, fija precio y condiciones y si llega a un acuerdo con el interesado, la operación está hecha.
Según ha podido constatar este diario no todos los 17 inmuebles alquilados tienen un uso continuado, sino que en ocasiones se utilizan solamente como residencia veraniega e incluso algunos están ahora mismo sin ocupar.
En otros casos, sin embargo, los inquilinos sí están aprovechando las estaciones, lugares en general situados apartados de los cascos urbanos, con edificios que presentan carencias, pero que disponen de mucho espacio en su entorno. El hecho de que estén siendo utilizados supone también una ventaja para las propias estaciones, sobre todo porque evitan que sean usados como refugios ocasionales de actividades que pueden provocar un mayor deterioro de los mismos.
El atractivo que las estaciones de tren siguen teniendo es indudable, y es uno de los motivos principales por los cuales se arriendan este tipo de inmuebles.
En la estación de Piedrahíta de Castro residen José Prieto y Caridad Hernández, esta última hija de ferroviario. «Yo vivía en una casa del pueblo alquilada, y cuando quedó libre esta de la Renfe, nada más cerrar la línea, la pedí a Madrid y me la concedieron». Caridad pidió que le dejaran algunos elementos, como la fuente, «que iban a retirar. Destruyeron las casillas, pero les solicité que tampoco quitaran la cubierta del muelle».
La pareja tiene algunos animales domésticos en el espacio de la estación. ¿Se vive bien en un lugar como éste? Caridad reconoce que «está un poco alejada, aunque hay naves de ganado alrededor. Cuando funcionaba el silo tenía más vida. Se puede decir que la casa está algo aislada, pero a mí me gusta vivir aquí, quizá por ser hija de un empleado de Renfe». El matrimonio tuvo que encargarse de enganchar la luz, el agua y hacer algún arreglo.
Javier Sempérez es un artista de renombre, soriano de nacimiento y zamorano de adopción, que entre otras muchas cosas, ha sido finalista de la Bienal de Zamora y ha expuesto su obra escultórica por todo el país, como demuestra la reciente «Signos de identidad» del Museo Etnográfico o la exposición que mantiene hasta el 7 de marzo en la sala de la Fundación Segundo y Santiago Montes de Valladolid. Sempérez tiene alquilado a Adif un muelle en la estación de Corrales, es decir, uno de los edificios que se utilizaban como almacén. Allí tiene algunas ventajas, como la gran cantidad de espacio disponible o la gran belleza y tranquilidad del entorno, pero también inconvenientes, como las goteras que van apareciendo por el tejado, la humedad, la dificultad para calentar un almacén tan amplio con una estufa de leña o lo alejado que está del pueblo.
No obstante, Sempérez tiene en la estación de Corrales su centro creativo desde el año 95, por distintas circunstancias, entre otras la coincidencia laboral de su esposa en el mismo municipio. «Calculo que esta estación es de los años 20. En este muelle había una tejera y una alcoholera, y tenía una actividad enorme, aparte de lo que era el movimiento de viajeros».
Además del muelle, Corrales mantiene la estación de viajeros propiamente dicha y otras dos viviendas en el paso de agujas en la confluencia de la vía con la carretera de Villanueva de Campeán. «Antes de cogerlo yo estuvo de silo, y cuando lo alquilé lo adapté a mi actividad». Sempérez es de los que creen que el patrimonio ferroviario actualmente en desuso tiene un gran potencial, reconvirtiéndolo para otras actividades, como pueden ser por ejemplo centros de turismo rural. Llama la atención, asimismo, sobre la necesidad de conservar este rico patrimonio industrial.
El creador se dedica fundamentalmente a la escultura en hierro, por lo que las condiciones del espacio son adecuadas a sus fines.
Un tercer ejemplo de lo que pueden dar de sí los espacios de las estaciones de tren está en Zamora capital. El empresario de hostelería Alfredo Reguilón apostó hace doce años por la apertura de un negocio en la estación de ferrocarril, un edificio emblemático, que, desde su punto de vista, presentaba algunas ventajas importantes, como el hecho de que se encuentre «a la vez apartado, pero dentro de la ciudad, y con buen aparcamiento». La zona, ciertamente, presentaba un grado de abandono importante, que ha mejorado a día de hoy: «Aquello estaba abandonado de la mano de Dios». En esa época, además, el empresario acababa de vender algunos de los negocios hosteleros con los que contaba en la capital y fue un momento donde profesionalmente encontraba atractivo iniciar un nuevo reto, por eso se decidió por la estación.
Alfredo diseñó el local manteniendo claras referencias ferroviarias, incluso en el nombre «Vía Libre», lo que ha sido del agrado de los clientes: «La verdad es que estoy muy contento, porque el establecimiento funciona con un ambiente muy agradable, con gente de todas las edades». Abren a partir de las tres de la tarde y en horario nocturno, ya que el movimiento matinal en la zona es escaso. La ubicación permite además mantener una terraza de verano sin dificultades de espacio y, en fin, la apuesta le salió al empresario «perfecta».
Son sólo algunos ejemplos del uso que se está dando a las estaciones de ferrocarril, que tradicionalmente han contado con viviendas en las que residían algunos de sus trabajadores.