CARLOS GIL
Un incendio destruyó ayer una caravana que se encontraba estacionada en una finca situada en la avenida de la Frontera, junto a una casa también deshabitada que por fortuna no sufrió daños. El fuego se declaraba alrededor de las once y veinticinco de la mañana, cuando los bomberos acudieron a una llamada de aviso de los vecinos, en una zona situada bajo el barrio de San Isidro, a la salida de Zamora, poco antes de llegar a la primera gran curva de la carretera de Alcañices.
Dos vehículos del servicio de extinción de incendios de la capital, con una dotación de siete bomberos intervinieron activamente en las tareas de extinción, apoyados por agentes de la Guardia Civil y efectivos de la Policía Municipal, que se encargaron fundamentalmente de regular el tráfico, sobre todo durante las maniobras iniciales de los camiones que acudieron a extinguir las llamas para colocarse en el lugar más adecuado para realizar las tareas.
Cuando llegaron los bomberos la caravana se encontraba ya ardiendo y poco podían hacer por salvarla de su completa destrucción, pero los profesionales se emplearon a fondo para sofocar rápidamente las llamas con la finalidad, que al final consiguieron, de y lograr evitar que éstas afectaran a la casa situada justo al lado.
En principio es seguro que la vivienda se encontraba deshabitada y tampoco había nadie en las proximidades de la caravana, aunque se desconoce si ésta podía estar siendo utilizada en alguna ocasión por alguna persona. En todo caso, no hubo que lamentar daños personales como consecuencia del incendio, ni tampoco otros perjuicios materiales añadidos. La casa, aunque tenía algunos muebles presenta un estado de semiabandono, con el tejado parcialmente semihundido. De la caravana apenas quedaron un montón de restos calcinados, que no permitían siquiera reconocer cómo era el vehículo original.
Los bomberos concluyeron su tarea sin mayores complicaciones, asegurando que quedaban extinguidos los últimos rescoldos.
Lo que no pudieron esclarecer, al menos inicialmente, fueron las causas que provocaron el incendio, ya que aparentemente no se veían signos claros que pudieran hacer pensar en alguna hipótesis como más probable para el comienzo de las llamas.
La finca donde sucedieron los hechos está situada justo al lado de la carretera nacional, aunque por debajo del nivel de ésta, con la separación de un pequeño muro de hormigón que sirve de apoyo a la plataforma de la vía.
Como curiosidad, la misma dotación de los bomberos que participaron en las tareas de extinción marchó a continuación hacia la cercana zona del barrio de San Lázaro para participar en la captura del ciervo que se adentró en las calles de la ciudad y que tanto revuelo provocó.