N. S.
Con la festividad de los Reyes Magos además de los regalos llegan los tradicionales roscones, unos dulces que ayer y hoy se afanan en producir en los distintos obradores.
Pese a la situación económica poco favorable y al descenso en la venta de otros dulces navideños hasta en un 15% en comparación con la temporada anterior, como han recocido en algún establecimiento, las ventas del roscón han aumentado cerca de un cinco por ciento con respecto al pasado año, según confirman varias firmas panaderas y pasteleras asentadas en la capital.
Hasta el momento los zamoranos han optado más por encargar los dulces durante las jornadas anteriores, aunque «tras la cabalgata ya el día de Reyes son muchos los clientes que vendrán a comprarlos», asegura María José Barrigón.
Las piezas «estrellas» este año son las de mayor tamaño, para unas 15 personas, bien de crema o bien mixtas, que combinan la crema y nata. «Normalmente el cliente lo que busca es el roscón convencional y en lo que innovamos es en la manera de decorarlo donde la imaginación tiene una gran importancia», concreta Carlos Rodríguez, que cuenta con cinco despachos de pan y dulces.
Los precios oscilan entre los ocho y los 50 euros dependiendo del tamaño y el interior que deseen el comprador. «Las personas mayores prefieren los más dulces», reconoce María José Barrigón en tanto que otro compañero de gremio, Víctor Olivar, apostilla que el roscón supone un dulce «muy tradicional en Zamora porque todavía no se ha desvirtuado al venderse fundamentalmente en Navidad».
Los profesionales apuntan que las buenas materias primas y una buena elaboración suponen las claves de una buena pieza. Ahora, ¡A encontrar la sorpresa!