N. S.
Decenas de fieles mantuvieron viva ayer la tradición de «Santo Niño» en la Catedral con motivo de la Festividad de María Madre de Dios. El acto religioso lo ofició el canónico del primer templo diocesano, Juan Manuel Hidalgo, quien en su homilía aludió a la maternidad de María y a la paz, mientras que el barítono local, Luis Santana entonó piezas como «Ave» María» o el tradicional «Adeste Filelis».
Una vez concluida la eucaristía tuvo lugar la veneración de la pequeña imagen del Niño de la Lágrima, talla donada por las monjas Concepcionistas a la Catedral cuando cerraron el convento.
La tradición se remonta al siglo XVIII cuando la piadosa Isabel María Navarro, con 25 años y en Alicante, vio que entraba en su aposento un joven con el Niño reclinado sobre una almohadilla de color ceniciento, con bordadura de oro, en que se leía el nombre de «JHS» y se lo entregó asegurándola que se aproximaba la fecha de retirarse a un convento. La joven se trasladó a vivir a Zamora con su esposo un militar que falleció en la capital por lo que ella procesa en convento de las Concepcionistas Franciscanas de Zamora en 1738. Un año más tarde el santo Niño acabó por accidente despistado entre ropas. Ante la ausencia del Niño la entonces novicia Isabel comenzó a buscarlo por el convento hasta que finalmente lo localizó en la celda de una religiosa por el llanto amargo y desconsuela del Santo Niño, según explican fuentes de la Asociación de Amigos de la Catedral de Zamora.