C. G.
La Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) ratificó ayer que no hay marcha atrás y la sede de Zamora se cerrará el próximo viernes. Junto a la sede zamorana se clausuran las de otras tres ciudades de la región: Ponferrada, Ávila y Soria, todas por la misma «filosofía: la situación económica. Hemos caído un tres por ciento en 2008 y este año casi un seis por ciento en ventas, y hay que ajustar los gastos», indicaron fuentes oficiales de la organización. Entre otras medidas de contención de gastos, la ONCE ha bajado un doce por ciento el sueldo de sus directivos y ha optado por el cierre de las oficinas con un menor volumen de tramitación administrativa.
La ONCE ha recibido las quejas de las instituciones zamoranas por el cierre, «que nosotros también lamentamos», y ha dado las oportunas «explicaciones» sobre los motivos que llevan a clausurar la sede, «lo que no significa que la ONCE abandone la provincia después de 70 años de presencia». Desde hace diez años todos los vendedores tienen un terminal punto de venta, que permite vender números a la carta, determinar con seguridad los cupones premiados, así como hacer la devolución de los no vendidos. Asimismo tienen un móvil corporativo en el que pueden resolver las cuestiones que les surjan. «El cierre no va a afectar a los vendedores, ya que nuestra idea es mantener, e incluso incrementar el empleo. Y tampoco a los administrativos, que serán recolocados o se prejubilarán». De hecho, en toda España «este año hemos creado cuatro mil empleos, de ellos 3.900 de personas con discapacidad».
Si las fuentes oficiales de la ONCE afirman que los vendedores no necesitan los servicios de la oficina provincial, «tampoco los servicios, clave para nosotros, la requieren, ya que se prestan a domicilio». La enseñanza de habilidades a las personas a las que sobreviene una ceguera se hace a domicilio, y los niños con esta misma discapacidad acuden a los colegios normales, con los libros en Braille que proporciona la propia organización y el apoyo de una profesora itinerante. «Todo esto son gastos que hay que afrontar y de los que no podemos prescindir. No nos gusta la medida cerrar el centro, pero la prioridad es asegurar y mejorar los servicios que prestamos».