CARLOS GIL
El zamorano Fernando Martín Diz ha recibido el premio anual que convoca el Consejo General del Poder Judicial para galardonar el mejor trabajo de investigación inédito, en una convocatoria abierta a los juristas de reconocido prestigio. Se trata del premio jurídico más importante de España para trabajos de investigación, tanto por su dotación económica como por el prestigio que proporciona a quien lo consigue. porque está bien dotado económicamente, aunque lo más importante es el reconocimiento que proporciona.
-Le imagino muy feliz con el galardón.
-La verdad es que ha sido un premio inesperado, que nunca jamás pensé conseguir. Y todo gracias a mi jefa, la catedrática de Procesal de Salamanca, la también zamorana Carmina Calvo, que me animó a presentarme, y por ahí han venido las cosas.
- ¿En qué ha consistido su trabajo?
-La temática era la mediación como una alternativa para quitar carga de trabajo a los juzgados, buscar soluciones extrajudiciales, que se han explorado en conflictos de familia, pero se quieren introducir también en el ámbito penal de faltas y delitos. Yo defiendo que se puede introducir la mediación en España, pero desvinculada del ámbito judicial, totalmente extrajudicial y de forma previa al proceso, en un intento primero por solucionar ante el mediador el problema, dejando posteriormente la puerta abierta al recurso a la justicia ordinaria. Mi idea es que se vincule el Ministerio de Justicia y que la mediación se ubique en la misma sede judicial, para que cuando una persona acuda al juzgado tenga varias opciones, la de recurrir al juez o al mediador, que tengas esta posibilidad a tu alcance. Es una forma de descargar de asuntos menores a los juzgados, en aquellos casos en que se litiga pero que en realidad no tienen un contenido jurídico.
-¿Puede poner algún ejemplo?
-En los divorcios y separaciones muchas veces los jueces resuelven «quién se queda con el perro», los dos cónyuges están de acuerdo en acabar su matrimonio, pero discuten sobre quién se queda con el ajuar. En este tipo de casos la mediación puede ser una buena salida. Correría a cargo de profesionales con formación a medio camino entre el medio jurídico y psicológico, porque en realidad son casos en los que no hay leyes que interpretar, sino ver cómo solucionamos determinados conflictos, con los que se lograría rebajar el colapso de la Administración de Justicia. Hay montones de asuntos judiciales que llegan al juzgado por un enfrentamiento personal, no por una cuestión legal.
-Ha estudiado también las hipotecas, con la que está cayendo en el sector inmobiliario. ¿Está bien regulado este campo?
-Siempre ha sido un tema procesal complejo, pero con mucha repercusión práctica, se ve cercano por parte del ciudadano. Era un asunto que no estaba muy estudiado en España, aunque siempre ha estado regulado. Para mi la regulación legal de la ejecución hipotecaria sí es buena. El procedimiento y la ley de enjuiciamiento civil es lo que mejor funciona de nuestro régimen legal. Son de los procedimientos judiciales más rápidos y que mejor funcionan. Las estadísticas del Consejo son impresionantes, ha aumentado el número de ejecuciones hipotecarias en España, en Castilla y León y en Zamora exponencialmente desde finales de 2005 hasta ahora. Se han cuadruplicado o quintuplicado, debido a los impagos de particulares y empresas. Es uno de los procedimientos por los que más se accede a los juzgados.
-Es también experto en cooperación de la Unión Europea.
-Sobre todo los aspectos penales. La Unión Europea ha detectado un problema en materia seguridad, el de la delincuencia organizada grave: narcotráfico, terrorismo, o trata de seres humanos, por ejemplo. Al no existir fronteras interiores estas organizaciones han extendido sus redes de actuación, circulan libremente. Para contrarrestar esta movilidad, la autoridad judicial y policial coopera, se intercambian información, cuando se detiene a alguien en un país, se permite que pase a otro para que se le interrogue o se le juzgue. La contribución más importante que he hecho es proponer que la Unión Europea cree su propio derecho procesal penal y juzgue estos casos.
-¿Con qué fin?
-Si es, por ejemplo, una banda de narcotraficantes que opera en varios países todos los quieren juzgar en su propio territorio y se dan conflictos. Por eso sería conveniente que la Unión asuma el enjuiciamiento de estos casos, que Europa configure su propio órgano judicial, su procedimiento en caso de delincuencia transfronteriza grave. Ahora se da otro problema: por el mismo delito se ponen penas diferentes según los países, pero es difícil que los estados cedan competencias en materia penal, porque consideran que es una pérdida de soberanía. Se ha llegado al acuerdo de que vamos a colaborar, pasarnos información , mandar pruebas, detenidos, pero hasta ahí, porque cada país juzga los delitos que correspondan a su territorio. Si queremos ser europeos es necesario que no haya fronteras interiores para juzgar, no sólo para vender o trabajar.
-¿Qué opina de la legislación contra la discriminación de la mujer?
-Cuando hay un juicio los problemas se dan en lo que se alega para argumentar que se discrimina a una mujer sobre un hombre en materia laboral. El gran problema con el que se encuentran las mujeres es probar esa discriminación. A veces el empresario te paga menos por ser mujer o no te dejan acceder a un club solo para hombres. Lo más difícil es demostrar las conductas ocultas que bajo la apariencia de normalidad esconden una verdad, una discriminación que a veces resulta dificilísimo de probar.
-¿Está demasiado escorada a favor de la mujer y contra el hombre?
- La ley de igualdad no tendría que haber sido necesaria, porque debería haber habido igualdad siempre. Pero viendo los datos se pueden contrastar algunos ámbitos donde hay discriminación de la mujer. En los casos de violencia de género los jueces aprecian cuando hay discriminación, y por ello no debe extraerse que hay una sobreprotección con respecto de las mujeres. Creo que esta legislación de igualdad es positiva.
Zamora, 1972
Profesor titular de Derecho Procesal de la Universidad de Salamanca. Doctor en Derecho con premio extraordinario por la misma institución. Ha realizado estancias de investigación en varias universidades de Estados Unidos y ha participado como experto internacional en la reunión para la cooperación judicial penal de la Unión Europea. Ha recibido premios a la mejor labor docente y ha participado en multitud de trabajos de investigación y publicaciones.