JUDIT CALVO
Musgo, serrín, piedras, figuras y mucho trabajo e ilusión. El resultado: un belén que es algo más que una representación, cuenta una historia y la trasmite, dotando a cada personaje de vida propia.
De esto saben mucho los más de 200 integrantes de la Agrupación belenista «La Morana», en la capital, donde llevan diez años recreando, con imaginación y entusiasmo, el pasaje bíblico del nacimiento del niño Jesús. El mérito de construir un llamativo belén, como los instalados en «La Encarnación» o «La Alhóndiga», requiere de un proyecto previo, «una investigación minuciosa de las costumbres de la época, de la arquitectura popular o el modo de vestir que regía en aquellos tiempos», explica el presidente de la agrupación, Francisco Iglesias. La escenografía y el paisaje que rodean el portal de Belén y que se erigen en su entorno, es fruto de ese estudio que se traduce en trabajos de carpintería, pintura, iluminación e incluso canalizaciones de agua y sonido ambiente, que terminan por crear un ambiente cálido y navideño en la postal final.
El éxito de un belén como el instalado en el Palacio de «La Encarnación», ante el que han pasado ya más de 10.000 zamoranos y turistas durante los primeros días de esta Navidad, se nutre de la dedicación de muchas personas durante los 12 meses del año, «nos estructuramos en grupos de trabajo, en los que cada persona tiene un cometido», asegura Iglesias, que es partidario de un belén tradicional, con el niño Jesús en el pesebre como protagonista, los Reyes Magos siempre presentes y la Sagrada Familia en un lugar destacado, «por la situación o la iluminación, pero presidiendo el conjunto final, sino no es un belén, sino una maqueta, y nosotros no hacemos maquetas», sentencia el presidente del grupo de belenistas.
Montar el belén va más allá de colocar figuras, líquenes y corcho, «se fomentan las relaciones intergeneracionales, entre los más pequeños y los padres o abuelos, que siempre conocen un detalle curioso y aportan su experiencia», asegura Iglesias. Para este ilusionado belenista, uno de los aspectos más tradicionales y entrañables del conjunto del belén es ir acercando los Reyes Magos al portal a medida que avanzan los días hacia la noche del 5 de enero. Cada vez están más cerca y los belenistas de «La Morana» ya tienen sus mentes en el montaje del próximo año.