SUSANA ARIZAGA
Una deuda cercana a los 17 millones de euros, imposible de afrontar con los casi 13 millones de su activo, ha llevado a la empresa Cetragran (Cereales Fuentes) a presentar un concurso de acreedores en el Juzgado Mercantil, el segundo más importante por el volumen de pasivo tras el de Valsan, según ha podido saber este diario. El diferencial entre los pagos pendientes y el patrimonio disponible, de unos cuatro millones de euros, ha hecho inviable la continuidad de la sociedad de transporte y comercialización de cereales, abonos, semillas, piensos y otros productos.
El informe presentado ya ante el juez por el Consejo de la Administración Concursal ofrece una relación de alrededor de 140 acreedores, entre ellos diversas entidades financieras (bancos y cajas), además de diferentes proveedores de esta empresa, ubicada en el barrio de Pinilla.
La empresa, creada al inicio de la década de los noventa del siglo pasado, había contraído préstamos con entidades financieras que no pudo afrontar, lo que fue agravando su situación de insolvencia, posiblemente acentuada con la crisis económica. En junio pasado, la que surgió como una empresa familiar, solicitó ante el Juzgado el concurso de acreedores, admitido a trámite en julio.
Por lo que respecta a los trabajadores, la empresa tiene ya resuelto el Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que afectó a todos los empleados, una docena, salvo a dos de ellos, cuyo futuro se decidirá a partir de ahora, cuando se liquide la sociedad, de acuerdo con la información recabada por este diario.
Por lo que respecta a su situación económica, en julio los propietarios de Cetragran presentaron unas cuentas en las que el activo era de unos 11,5 millones de euros y el pasivo de 11,8 millones, un desfase que ha resultado mucho mayor cuando la Administración Concursal nombrada por el magistrado de lo Mercantil se hizo cargo del estudio de toda la contabilidad de Cereales Fuentes y emitió el correspondiente informe.
Concluida la fase en la que se determina el patrimonio de la empresa y el montante de las deudas acumuladas (recogido en el documento elaborado por Jesús San Miguel, Ignacio Alvarez Canal y el abogado zamorano Manuel López Espina), se abre el periodo de alegaciones de acreedores. Se pone en marcha la fase de impugnación de créditos para que aquellos proveedores o entidades financieras, que se vean perjudicados por las cantidades de deuda reconocidas por la Administración, puedan exigir modificaciones. Una vez resueltas esas quejas, clarificado el número de acreedores y las cantidades adeudadas por Cetragran, se procederá a ordenarlos, es decir, a estimar cuáles son los que tienen prioridad, a fin de determinar qué pagos tienen preferencia y, por tanto, quiénes cobrarán antes.
En junio pasado la empresa Cetragran solicitó en el Juzgado Mercantil un concurso de acreedores, que fue admitido a trámite en julio. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) llevó al despido a la práctica totalidad de la docena de trabajadores de la empresa de transporte y compraventa de cereales, de modo que sólo se mantiene a dos empleados.
En crisis
Desfase de cuatro millones
El juez designó a los integrantes del Consejo de Administración Concursal, encargados de realizar una análisis minucioso de la situación económica y patrimonial de la empresa; así como del número de acreedores. El desfase resultó ser de cuatro millones y la deuda de casi 17, frente a los 11,8 que había presentado Cetragran cuando solicitó el concurso en el Juzgado.