B. B.
El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Francisco Pérez González, asistirá hoy al Club LA OPINIÓN-EL CORREO para impartir una conferencia, a partir de las 20.30 horas en el salón de actos de Caja Duero, sobre «La misión hoy en la Iglesia». El obispo estará acompañado por miembros de la delegación diocesana de misiones de Zamora.
Burgalés de nacimiento, Francisco Pérez González fue nombrado arzobispo de Pamplona en septiembre de 2007 y tiene una amplia experiencia en el tema de las misiones, ya que ha sido miembro de la Comisión de Misiones y Cooperación entre las Iglesias y la Santa Sede le nombró en 2001 director nacional de las Obras Misionales Pontificias, cargo ordinariamente encomendado a un obispo y que está ejerciendo con gran espíritu y mucha dedicación personal a los misioneros españoles diversos por todos los lugares del mundo.
Pérez González realizó sus estudios en los seminarios menor y mayor de Burgos y más tarde en las universidades de Santo Tomás en Roma y de Comillas en Cantabria. Fue ordenado sacerdote en Madrid en 1973 y ha ejercido el ministerio parroquial en Burgos y en Madrid. Ha sido formador y director espiritual en el seminario de Madrid, director espiritual del colegio sacerdotal castrense Juan Pablo II, también en la capital, y colaborador del arzobispo castrense para la formación permanente de los capellanes castrenses, además de encargado del diaconado permanente de la archidiócesis de Madrid, entre otros.
En la jornada del jueves, el Club LA OPINIÓN-EL CORREO contará con la presencia del psicólogo Ángel Peralbo, miembro del gabinete de María Jesús Álava Reyes, quien prologa el libro que viene a presentar: «El adolescente indomable». Se trata de una especie de libro-guía «para padres en apuros», según indica el propio autor.
En su libro, Peralbo señala las principales estrategias para padres de adolescentes indomables, como no desesperar y aprender a solucionar conflictos. Se trata de una publicación que podría perfectamente convertirse en el libro de cabecera de progenitores atribulados. Para Peralbo, los adolescentes no tienen que quedar impunes tras los sucesos que protagonizan. «Ellos tienen que aprender a reparar el daño causado a través de trabajos educativos e incluso de acciones de conciliación con las víctimas», señala.