BEATRIZ BLANCO
Ayer por la tarde cerró sus puertas la última edición de la feria de la boda «Comprométete», que, durante todo el fin de semana, ha acogido a una veintena de expositores relacionados con el negocio que gira alrededor de las bodas. Todos ellos han lamentado que, debido a la actual crisis la afluencia de público haya sido menor que en años anteriores.
Por otra parte, también han reconocido que esto ha hecho que la gente que se ha acercado hasta Ifeza haya sido, en su mayoría, parejas interesadas en las diversas alternativas que ofrecían los expositores, desde banquetes de boda hasta trajes para los novios u ofertas en floristería y peluquería.
Así lo reconocía Silvia Rodríguez, relaciones públicas del Hotel NH, quien aseguraba que «este año, aunque ha habido menos gente, ha sido mucho más productivo, los novios han venido con las cosas muy claras y sabiendo lo que querían». Del mismo modo opinaba Rafael Alonso, jefe de cocina del complejo de enoturismo «Monte La Reina». «Las parejas vienen ya con una idea fijada y, cada vez más, preguntando si en el centro se pueden celebrar bodas civiles», aseguró. A pesar de esas ideas tan claras, los asistentes también se dejan asesorar por los profesionales, como afirma Marta Alonso, de «Flores Marta», quien ofrece «ramos personalizados, según el traje de la novia, además de adornos florales para la iglesia, el restaurante o los prendidos de los novios», quienes «se dejan aconsejar por sus futuras mujeres y por nosotros», añade Juan Antonio Marín, de «Marín Ceremonias», respecto a los trajes de los hombres para el gran día.
Además de los negocios tradicionalmente vinculados al mundo de las bodas, en «Comprométete» también han tenido cabida ideas nuevas para el día de la boda. Es el caso de los regalos diferentes para los invitados, «más útiles y originales», según Mercedes Mateos, que en su tienda «Campos de Aloe» ofrece desde jabones hasta sales de baño, o la iniciativa de la empresa de Víctor Samarkanda, que aglutina a un nutrido número de artistas «capaces de hacer realidad la idea romántica que los novios pueden tener del día de su boda». Como muestra, la idea de regalar a los invitados una caricatura propia, que se realiza mientras se celebra el banquete.