Poeta que participó ayer en los «Encuentros Literarios» de la Biblioteca Pública
BEATRIZ BLANCO
El poeta Alberto Santamaría participó ayer en los «Encuentros Literarios» de la Biblioteca Pública para dar su particular visión de la poesía actual.
-Un encuentro literario con jóvenes ya es un público complicado, pero quizá lo es más si el tema que se va a tratar es la poesía.
-Es cierto que el tema de la poesía a los chicos más jóvenes les puede parecer algo ajeno a su propio tiempo, pero yo, precisamente, lo que siempre he defendido, y lo que hago cuando escribo poesía, es el desprejuiciarla, no verla como esa cosa cursi del pasado.
-¿La poesía tiene espacio y público en la sociedad actual?
-Creo que un tipo de poesía determinada sí. También hay poesía escrita hoy que parece del siglo XIX. Pero la hay que tiene muy presente hechos actuales, desde las nuevas tecnologías como Internet, hasta cosas cotidianas de todos los días. Esa poesía puede ofrecer una perspectiva diferente de las cosas. Si te dedicas a hablar de rosas y cosas súper cursis, evidentemente, la poesía se hunde a sí misma.
-Entonces, ¿su poesía está muy alejada de la de los grandes poetas de otros siglos?
-En mi poesía hay una relativización de los grandes temas. Puedo hablar del amor o de la muerte, pero a partir de elementos cotidianos que quizá nunca han tenido cabida en la poesía. A mí me interesa algo muy importante, que es romper la idea de una alta y baja cultura. No considero que al hacer poesía con el tema del supermercado y el de la muerte, la segunda sea más importante en un poema. No hay temas más relevantes que otros y tampoco creo que haya ningún tema serio, de todo se puede reír uno.
-¿Cómo definiría su poesía?
-Yo siempre juego con los límites entre la prosa y el verso y también me gusta mucho jugar al despiste con el lector. Cuando se lee un poema mío, lo que pretendo es que, en el momento que el lector cree que ha entendido algo, fastidiarle y ver que estoy tratando de otra cosa. La ironía es muy importante en mi forma de entender la poesía.
-¿El sentido del humor es entonces esencial en su obra?
-Para mí sí, me gusta jugar no con chascarrillo pero sí hacer, por ejemplo, desde poemas a bronceadores de playa hasta un himno a Angels Barceló. Todo irónicamente, pero sin perder el punto de vista poético.
-¿Los hechos cotidianos son su mayor fuente de inspiración?
-Yo, por ejemplo, escribo poemas con frases que escucho en la televisión, extraídas de contexto, o de una conversación de la calle. Todo eso tiene cabida en mis poemas.
-Comenta que juega entre la prosa y el verso en sus obras. ¿Se ha atrevido con la novela?
-Precisamente a finales de este mes sale mi primera novela, "B". Es mi primera incursión en el ámbito narrativo, aunque también he escrito ensayos. El libro trata muchos temas, pero, fundamentalmente, es la historia de un personaje que reflexiona sobre la muerte y sobre su infancia. Al protagonista le comunican que va a morir y él empieza a reflexionar sobre su infancia, pero todo escrito con mucho humor negro.
-Dirige una revista de poesía llamada "Nadadora". ¿Es una propuesta arriesgada?
-La hacemos entre unos pocos de modo altruista y la idea es crear un foro en el cual se pudiera ver la poesía como algo accesible o interesante. Pueden publicar poetas españoles jóvenes que pueden aportar algo y, a la vez, incluir traducciones de poetas que nos gustan.
Torrelavega, 1976
Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca, es autor de «El orden del mundo», «El hombre que salió de la tarta», «Notas de verano sobre ficciones» y «Pequeños círculos», publicado este mismo año, todos ellos libros de poesía. También ha escrito ensayos como «El idilio americano. Ensayos sobre la estética de lo sublime» y «El poema envenenado. Tentativas sobre estética y poética». En la actualidad, dirige la revista de poesía «Nadadora».