Los empresarios, liderados por organizaciones como la Cámara de Comercio, CEOE o Azecop, anunció ayer que se plantarán en el pleno municipal de esta tarde para que se agilice la aprobación del Plan de Urbanismo, una situación que el equipo de Gobierno «entiende», aunque «estamos siguiendo el camino adecuado» para la puesta en marcha del nuevo documento y, entretanto, «contamos con unas normas -las denominadas NUT- para dar seguridad al sector».
Son palabras de Francisco Javier González, portavoz del equipo de Gobierno municipal, quien llama a dirigir las miras a otro lado. Primero, a la oposición. «El mensaje de los empresarios está dirigido a su actitud claramente obstruccionista», argumenta. Segundo, a Rodríguez Zapatero. «La crisis general es fruto de una mala gestión del Gobierno central», atenuada en Castilla y León «por las políticas que está llevando a cabo la Junta».
Desde la oposición, la visión es totalmente opuesta. El socialista Carlos Hernández clama contra quienes achacan la situación actual de paralización del sector a la aprobación del PGOU. «En una época de crisis, parece mentira que los problemas se achaquen al Plan General», apunta Hernández, quien revela donde, a juicio, radica el problema. «No se debe al plan y no se puede tapar eso con que nos recalifiquen terrenos en los que tenemos intereses privados, porque eso no es justo para los ciudadanos».
Mientras continúa la gestión del nuevo documento, del que se han resuelto ya las primeras alegaciones, el Partido Socialista aclara que «el Ayuntamiento tiene margen de maniobra para poner suelo en el mercado, pero se está entrampando porque sólo tiene una preocupación: aquéllos a quienes prometió clasificar suelo están preguntando cómo va lo suyo».
En otra cara de esa misma moneda, se sitúa Izquierda Unida. Su portavoz, Francisco Guarido se pregunta «qué plan quieren los empresarios que se aprueban», porque «si es el del Partido Popular, que lo digan», para concluir que «a mí eso me parece una clara toma de postura política». Porque Guarido cree que la posición expresada en la reunión de la noche del miércoles «tal vez no represente a todo el colectivo», ya que «a algunos empresarios se les han atendido las alegaciones, pero a otros no».
El grupo municipal izquierdista argumenta que «nosotros presentamos quince alegaciones y el grueso no fueron atendidas». De esta forma, Guarido no se siente «partícipe». «Nosotros dijimos que si se atendían nuestras alegaciones apoyaríamos el plan, pero esto no ha sucedido», concluye.
«Me gustaría que nos explicaran desde la Cámara de Comercio cuántas viviendas se construyen en Valladolid, en León o en Madrid»