TANIA SUTIL
La familia de Baltasar Lobo opta por el Museo de Bellas Artes de Asturias, ubicado en Oviedo, para la cesión temporal de una colección del artista natural de Cerecinos de Campos compuesta por fotografías, cartas y catálogos que se suman a un depósito previo formado por doce esculturas, ocho dibujos y tintas y un grabado. El préstamo de las piezas será por un periodo de dos años prorrogables según las necesidades tanto del museo asturiano como de los familiares del escultor.
El Museo de Bellas Artes de Asturias dedica esta muestra temporal a Baltasar Lobo para difundir la obra de «uno de los mejores artistas que a lo largo de la primera mitad del siglo XX recalaron en París», figura en la información que la propia sala de exposiciones habilita sobre esta colección.
Lejos de crear polémica, sus herederos recalcan que el objetivo principal de la familia es «difundir el legado de mi tío allá donde sea posible y en cuantos más sitios, mejor», expone Carmen Caballero, que insiste en que esta cesión «no tiene nada que ver con Zamora porque esta colección nunca iría a parar a esa ciudad», indica. No obstante, deja caer que «como los zamoranos no se preocupan por la obra de Lobo pues?», apuntilla sin atreverse a rematar la frase pero sin ocultar su decepción por la selección de la Casa de los Gigantes como sede del legado del autor.
La visita anunciada al Castillo de Zamora por parte de la Princesa de Asturias, doña Letizia Ortiz, será una ocasión propicia para difundir las esculturas del artista si se tiene en cuenta que numerosos periodistas acreditados del país y de Portugal divulgarán imágenes de Zamora y su Castillo. La hermana del artista de Cerecinos, Visitación Lobo, ha recibido en los últimos días una invitación del Ayuntamiento de Zamora para asistir a la inauguración oficial del Castillo. No obstante, la familia del escultor considera que este tipo de actos «no son los que más le interesaban a mi tío», expone su sobrina. De hecho, asegura que si Baltasar Lobo levantara la cabeza «seguro que opinaba que todo esto no es más que un acto folclórico bastante inadecuado».