TANIA SUTIL
Siete siglos después de que se levantara la «Puerta del Pescado» original junto a lo que hoy es la «Hostería Real», el monumento toma su ubicación definitiva en la rotonda del cementerio después de tres ubicaciones a sus espaldas: la original, la avenida de Requejo (1808) y San Martín (1951), esta última, a instancias del arquitecto municipal Enrique Crespo, que incorporó añadidos franquistas y la plataforma.
El monumento recupera «esa condición de puerta como acceso a la ciudad a través de la Ruta de la Plata» con la eliminación de «esos componentes ideológicos que a lo largo del tiempo ha perseguido», explica el responsable del proyecto, Francisco Somoza, en referencia a su pasado como monumento conmemorativo de la Guerra de la Independencia y como monolito dedicado a los caídos en la Guerra Civil.
La réplica, que ayer visitaron el arquitecto zamorano y el concejal de Obras, Francisco Javier González, tiene 150 años de antigüedad y está compuesta por 1.600 sillares. Su reubicación colea desde el pasado mandato de Antonio Vázquez, cuando el propio alcalde encomendó a MiguelAngel Mateos la búsqueda de un lugar en el que reubicar el monumento. Desde entonces, el historiador ha barajado varias alternativas, tales como la rotonda de Vista Alegre, la zona de Puerta Nueva o la glorieta de Cardenal Cisneros. El elemento histórico evoca algunas páginas del pasado de Zamora por sus características arquitectónicas y sus distintas ubicaciones a lo largo del tiempo.
La obra, con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local, estará concluida el próximo 1 de noviembre, casi un mes antes de la fecha inicial. El traslado y reconstrucción ha costado 350.000 euros y las labores han recaído en Rearasa. Para la actuación ha sido necesario el trabajo de medio centenar de trabajadores y el resultado «ha sido muy satisfactorio», apunta el concejal del área, Francisco Javier González, quien reconoce el papel de Adeiza en la consecución de este objetivo.
La obra gana con el soterramiento de la línea de alta tensión que transcurría por la glorieta, una mejora presentada por la empresa que logra que la rotonda «tenga la debida belleza y pulcritud», añade el edil.