S. ARIZAGA
El joven Roberto B.B. que recibió un tiro en la sien el 24 de julio de 2008, en el barrio de La Villarina, mientras trabajaba como albañil, aseguró ante el juez que investiga el suceso que reconocería al hombre que le disparó a bocajarro, con una pistola pequeña. Está convencido de que fue alguién contratado por terceras personas para poner fin a su vida.
La víctima de 24 años, que vive con el proyectil alojado en el cerebro y sufre limitaciones físicas por las que se le ha concedido una minusvalía del 79%, declaró ante el magistrado que los denominados «arregladores» en la comunidad gitana, a la que pertenece, le advirtieron de que debía abandonar Zamora porque su vida corría peligro. De hecho, se trasladó con su mujer a Asturias, donde permaneció unos meses, pero decidió regresar a Zamora porque no encontraba trabajo. La causa de ese riesgo se derivaría del fallecimiento de dos hermanos en accidente de tráfico, ocurrido en la confluencia de la avenida del Nazareno y la calle de Fermoselle, suceso del que la familia de los finados le culparía. El joven añadió que incluso se habían trasladado personas de peso desde Valladolid para comunicarle que «el padre de los dos fallecidos estaba muy nervioso» y recomendarle que se fuera una temporada de Zamora.
Precisamente el titular del Juzgado ha llamado a declarar mañana a los progenitores de los hermanos para determinar si esas sospechas tienen o no fundamento. Se trata de descartar que el padre pudiera haber contratado a un sicario para que matara a Roberto B.B., ya que, según consta en las diligencias, habría acusado al joven albañil de haber provocado el accidente mortal de sus hijos y trataría así de vengarse.
En sus declaraciones ante el magistrado negó haber tenido nada que ver en el siniestro de tráfico, indicó que los hermanos circulaban en un vehículo delante de él y que le adelantaron. Puntualizó que iba conduciendo con normalidad, sin intervenir en ninguna carrera con los fallecidos, como, al parecer, le acusó la familia de las dos víctimas mortales, origen de la posible venganza sobre la que investiga el Juzgado.
Visita inesperada
El joven recibe una inesperada visita en la obra en la que estaba trabajando como albañil. Un hombre joven entró en la habitación que estaba rematando. Se aseguró antes de que no había testigos de su presencia. Inició una conversación con quien se convertiría a los pocos minutos en su víctima: Le hizo varias preguntas y finalmente sacó una pistola del pantalón de forma inesperada y le disparó en la sien izquierda; el segundo tiro no le alcanzó. El joven cayó al suelo y el pistolero se sentó en la ventana de la estancia, le dio una patada en el costado, le quitó el móvil y le dijo «te vas a quedar sin descendencia». Sacó una foto del bolso que el herido no pudo ver y después le hizo una con el móvil robado. Se fue por la ventana cuando oyó que alguien gritaba.