N. S.
Amigos, familiares, forestales, bomberos en activo y ya jubilados quisieron ayer apoyar en la Ciudad Deportiva a los hombres que participaron en el concurso-oposición para lograr uno de los siete puestos fijos del Cuerpo de Bomberos de Zamora. Y es que alrededor de un 120 de hombres, frente a los 243 que presentaron la solicitud, concurrieron a la cita, fijada a las 09.00 horas.
El nerviosismo reinaba en el ambiente mientras que los integrantes del tribunal comenzaron a llamar a los candidatos que debían de presentar el DNI y un certificado médico que confirmara que se encontraban en perfecto estado para afrontar las pruebas, dado que «en una selección en León a un muchacho le dio un ataque al corazón y en Salamanca otro se rompió una pierna», explica un profesional del parque de Zamora. Al entregar el documento médico uno de opositores tuvo un «pequeño problema», pero «finalmente el tribunal se lo aceptó», asegura el representante sindical de UGT, José María Gutiérrez.
Pasaban las 10.00 horas cuando a partir de la letra «W» los aspirantes a un puesto como bombero se las vieron con la prueba de cuerda. «Consiste en subir a pulso por una cuerda lisa partiendo de posición de sentado en 14 segundos», explica Mario González tras concluir la primera de las pruebas físicas en la que ya quedaron fuera «unos diez varones». Este joven de 22 años encara por primera vez el proceso para ser bombero. «Lo mío es por vocación y vengo a intentarlo, aunque somos muchos», reconoce.
Con muchas ganas también lo afronta Luis Cerviño que ha entrenado «intensamente» para pasar sin dificultad el levantamiento de peso, el salto de longitud y de altura ó los 50 metros libres en la piscina. «Lo que más miedo me da es la carrera de los 1.500 metros», atestigua mientras que algunos aspirantes ya han comenzado el test de Barrow, una carrera de agilidad-velocidad por un circuito en forma de ocho y delimitado por postes. «No pueden tirar ninguno», apunta Lucas Carracedo, quien hasta septiembre ocupó el puesto de Jefe de Bomberos de Zamora. Pese a estar ya desvinculado del servicio quería saber «cómo le iba en las pruebas a los compañeros que están de interinos», unos exámenes que él paso en el 1972. «Entonces éramos muchos, pero no tantos como en esta ocasión», testimonia. Carracedo atestigua que una de las pruebas más dura «es la cuerda porque tiene que subir a pulso todo su peso» y el callejero «pues todo bombero tiene que conocer las denominaciones locales de los edificios e inmuebles ya que recibes llamadas alertando de un incendio en «Usos múltiples» y de inmediato tienes que saber dónde es el fuego», ejemplifica.
El supuesto práctico donde los opositores tienen que demostrar su pericia «con el material» supone el ejercicio más decisivo en la selección según opina Javier Muñoz, que lleva cinco años de interino en el parque capitalino y que ahora pretende hacerse con una plaza, tras haber aprobado las oposiciones en Vitoria y Santander y quedarse sin un puesto laboral. El mismo objetivo lo persigue el piragüista Emilio Merchán. El campeón del mundo en la modalidad de K2 de pista y maratón asevera que «sólo he tenido unos 20 días» para preparar los 27 temas de las pruebas escritas y señala: «el nivel de las pruebas físicas es elevado».
Con gran atención seguía la evolución de los compañeros Asier Villalón, quien obtuvo la plaza de bombero hace un par de años. Acompañado de su mujer Lidia Sánchez durante la mañana de ayer rememoraban las dificultades de cada una de las pruebas. «Ahora se ve todo mucho mejor desde la grada», bromea el profesional de la extinción.
Para apoyar a Sergio Rodríguez acudieron desde un primo de corta edad, uno de sus tíos, que es bombero, su padre y uno de sus abuelos. «Para la familia es muy emocionante», explica su tía Mar Pérez. También una nutrida representación de la familia Brito González, de Puebla, respaldó a uno de sus integrantes, a Sergio, desde las gradas de la ciudad deportiva. «Sergio se presenta por vocación porque quiere ser bombero y por eso también se presentará a los exámenes de Salamanca y de Asturias », explica su novia Noelia Fernández. Por su parte María Brito certifica que su hermano, que ha trabajo varios años en la base de Rosinos, «estaba nervioso al inicio, cuando los fueron llamando, sin embargo ahora ya está concentrado y los que estamos más inquietos somos los familiares».
Quien también quiso conocer el desarrollo de los exámenes selectivos fue la concejala de Deportes, Elvira Fernández, quien destacaba la «elevada participación de jóvenes», aunque sólo asistieron la mitad de los inscriptos. La edil reconocía la ausencia femenina «y eso que se han establecido otras marcas para las chicas», comenta un bombero en activo a la par que Lucas Carracedo rememora: «hace un tiempo iban dos chicas por el parque, pero no lograban los tiempos para presentarse».
Tres de las pruebas físicas, equilibrio, carrera de 1.500 y natación, los aspirantes las afrontarán hoy en tanto que durante las próximas semanas deberán realizar los exámenes escritos. Todo por un puesto fijo.