JOSÉ MARÍA SADIA
Dietista, quiromasajista y profesor de yoga y técnicas de relajación. De origen sayagués, pero residente en Salamanca, Clemente Santos dio ayer una clase magistral en la sala siete de Ifeza, con afirmaciones arriesgadas, pero razonadas, y, sobre todo, con una invitación directa al ciudadano a cuidar de su salud a través de la alimentación.
-En su conferencia, ha descrito un panorama inquietante sobre la alimentación sana. ¿Estamos amenazados?
-Yo no diría amenaza. Diría que, en la alimentación, los hábitos cada vez son peores y eso, a largo plazo, tiene su repercusión.
-Al referirse a la publicidad, ha hablado de manipulación...
-Claro, porque nos intentan vender cosas mostrando sólo la cara «A» y no nos enseñan la cara «B». Por ejemplo, hay alimentos en los que se nos indica que contienen omega 3 -que es el que vende- y omega 6, cuando en realidad, si investigamos, vemos que el contenido del segundo es mayor que el del primero. Y esto es sólo un ejemplo. Otras veces, insisten en que un producto es bueno porque no tiene ni conservantes ni colorantes, cuando en realidad lleva una gran cantidad de aditivos.
-En todo caso, según dice, es necesario investigar lo que llevan los alimentos, ¿tan importante es?
-Bueno, hay gente que suele decir: «Si miro lo que lleva un producto, no me lo como». Si esa información está ahí es porque muchos la hemos demandado y tenemos todo el derecho de saber lo que comemos.
-No ha hablado precisamente bien ni del azúcar ni de la leche...
-El azúcar blanco no tiene nutrientes, ni vitaminas ni minerales, y lleva restos de aditivos. No debería ser considerado un alimento. En cuanto a la leche, las personas muestran cada vez mayor intolerancia a los lácteos. Es un alimento esencial para los bebés. Para los adultos es otra cosa.
-¿Está de acuerdo en que la preocupación por la comida cada vez es mayor?
-Así es, la gente cada vez se preocupa más de lo que come y de lo que bebe. La presencia de esta feria de Ecocultura aquí así lo demuestra. Esto hubiera sido impensable hace diez años.
-¿Cree que nos podemos fiar de los productos ecológicos?
-Quienes producen alimentos ecológicos, están tan comprometidos y emplean tanto esfuerzo en defenderlos, que sería absurdo pensar que nos quisieran engañar. Además, el sello ya garantiza unos controles exhaustivos.
-¿Podemos construir ya un menú ecológico con los productos que se comercializan?
-Sí, ya se puede, sobre todo gracias al esfuerzo de los herbolarios, que son las tiendas que más han trabajado para introducirlos.
-Por cierto, ¿son caros o baratos estos alimentos?
-Si valoramos ciertos componentes como los nutrientes que contienen, nos damos cuenta de que no son tan caros. Un ejemplo. Un kilo de naranjas tiene más vitamina «C» que un kilo y medio de esta misma fruta no ecológica.