S. ARIZAGA
El acusado, que ya tenía una orden de alejamiento de su ex novia a 320 metros, niega haberse dirigido a la joven para amenazarla, delito por el que el Ministerio Fiscal exige nueve años de cárcel. Mientras el fiscal sostiene que, al encontrarse en las escaleras del juzgado con su ex pareja, el procesado la dijo «cuando te vea en la calle, te reviento», el joven imputado, S.R.G., afirmó en el juicio que únicamente se dirigió a ella para manifestar «voy a echar una firmita guay. Me puse las gafas y pasé de largo; no dije nada más». La vista oral hubo de suspenderse tras la declaración del imputado porque la presunta víctima no compareció.
El procesado, que se encuentra en prisión cumpliendo condena por otra causa, se cruzó con su ex pareja cuando se hallaba en las dependencias judiciales para firmar, ya que estaba obligado a acudir los días uno y quince de cada mes. A las preguntas efectuadas por el Ministerio Público, insistió en que «es mentira» que amenazara a la mujer y en que la declaración de ella obedecía a que «me quería joder. Yo sé que no me podía acercar y ni me imaginaba que ella estaba» en el Juzgado. Por contra, declaró que la presunta víctima «iba con otra, su prima, y cuando bajaba las escaleras oí el comentario de «no le meterán en la cárcel...», además de expresiones malsonantes. El juicio proseguirá el cinco de noviembre -en ausencia del acusado para evitar un nuevo traslado desde Topas- con la comparecencia de la joven y los testigos propuestos por las partes.