N. S
«Estamos en los últimos años para poder conservar el patrimonio» de las semillas «porque quienes las mantienen son las personas de 80 años». Así de taxativa se muestra Irene de Miguel, técnica del centro Zahoz de conservación de Agrobiodiversidad y Etnobotánica, una de las entidades que en España vela por la recuperación, multiplicación y difusión de las variedades tradicionales entre los agricultores. Y es que en los últimos 50 años «se ha perdido un 75 por ciento de variedades tradicionales», precisa Juan Manuel González de la Red Estatal de Semillas, una coordinadora estatal que aglutina a 17 grupos que trabajan en la biodiversidad agrícola mediante grupos de trabajo en los que están presentes desde agricultores, consumidores, técnicos, universidades... en los que se crean «una red donde se resiembra e intercambian variedades» que se han perdido, debido a la irrupción de «variedades comerciales e híbridas que tienen un mayor rendimiento por hectárea», comenta González. El responsable de Red Estatal de Semillas, que lucha por la utilización de las tradicionales desde hace diez años, sostiene que «cuesta trabajo implicar a los agricultores porque tienen una mentalidad de uso de variedades híbridas».
Desde el centro Zahoz han propiciado la recuperación de «bastantes tipos de alubias que eran muy fácil de conservar». Sin embargo, la técnico Irene de Miguel apunta que «el problema actual que ya casi no se consumen por lo que también estamos intentado que se retome este comportamiento alimentario». De Miguel incide en que en la pérdida de plantas forrajeras «la PAC ha jugado un papel muy importante», pues «sólo se permite el cultivo de variedades registradas y las tradicionales, que son muy heterogéneas, no lo están». La técnico ahonda más: «al no estar en el catálogo de semillas comerciales no se pueden vender». «El problema radica en la legislación», puntualiza al tiempo que ejemplifica que la opinión pública y las administraciones están concienciadas de la importancia de salvar al lince ibérico, pero «las variedades tradicionales también requieren de un apoyo social para que se presione y se favorezca su cultivo por parte de las administraciones».
La situación en el vecino Portugal «es similar al igual que en toda Europa», puntualiza González que participó ayer en una mesa redonda hispanolusa sobre la recuperación las plantas tradicionales. El futuro más inmediato de estas semillas lo representa «el autoconsumo», sostiene De Miguel. «Estamos en un momento en el que no se puede esperar», concluye.