Con el objetivo de concienciar sobre la alta prevalencia de la depresión, informar sobre las consecuencias de esta enfermedad, intentar mejorar su manejo desde el punto de vista médico y social y de realizar un llamamiento a los responsables en la planificación de los servicios sanitarios sobre la necesidad de promover los recursos necesarios para poder hacer frente a la carga asistencial que supone esta enfermedad, se conmemoró 8 de octubre el Día Europeo de la Depresión (DED). Bajo el lema «Depresión: necesidad de un enfoque global», numerosas sociedades científicas como la Sociedad Española de Medicina de Familia, la de Médicos de Atención Primaria, la de Medicina General, la de Psiquiatría, de Psiquiatría Biológica, la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) y la asociación Alianza para la Depresión, apoyan este proyecto. «Buscamos incidir en la importancia del entorno familiar y social en el tratamiento de la depresión», indica el doctor Juan Manuel Mendive, responsable en España de la Organización del día Europeo de la Depresión. «En este sentido -añade el experto- hay que destacar la importancia de la familia como pieza clave en el apoyo del enfermo y como fuente de comprensión, ayuda y colaboración durante todo el proceso».
Uno de los objetivos es «generar una debate social, hacer ver a la población que existe un problema real y dar pautas para evitar que las personas con síntomas de depresión desarrollen problemas más graves por falta de consulta e información». Los especialistas consideran que, a pesar de la mejora diagnóstica, son muy pocos los enfermos que reciben el tratamiento apropiado. «Se da la paradoja de que existen tratamientos efectivos para la depresión pero, sin embargo, son muy pocos los enfermos que los reciben, alrededor de un 37%», destaca el psiquiatra Jerónimo Saiz.