N. S.
Situados en vitrinas parecen sólo unos muñecos antiguos, pero los autómatas encierran en su interior mecanismos que les permiten mover la cabeza, los brazos o las piernas. Y un conjunto de 19 de ellos, dos con mecanismos eléctricos y tres denominados andadores, sin música que han sido realizados entre 1875 y 1900, se exhiben desde ayer en el Museo de Zamora.
Las piezas no se ven en movimiento debido a «la delicadeza de los tejidos», asegura Pedro Pérez Castro, director del Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis al que pertenece la colección de muñecas. No obstante, el desplazamiento de los elementos se puede conocer gracias a las proyecciones de unos audiovisuales. Además, si visitante se sitúa debajo de unas campanas acústicas puede escuchar las músicas originales de los autómatas, que solían ser óperas cómicas o canciones infantiles con una duración de unos 30 segundos.
La unión de mecanismos musicales y de movimiento, los elementos de delicadísima porcelana de los rostros y manos, y los vestidos realizados con lujosas telas y joyas auténticas los convirtió en productos exclusivos comprados por familias burguesas a finales del XIX. Las piezas exhibidas fueron realizadas por las casas Vichy, Lambert y Roullet&Decamps, que acoplaban los mecanismos encargados a relojeros suizos a las porcelanas para finalmente ser vestidos por talleres textiles y de joyería.
La muestra la complementan unos textos divulgativos que ayudan al profano a comprender la importancia que los autómatas «unas piezas que eran el mejor regalo que podía hacerse a las señoras», enfatiza Pérez Castro.
Entre los autómatas expuestos llama la atención «El payaso acróbata» que se suspende sobre una de sus manos o «La marquesa» que combina hasta cuatro movimientos.
La colección de estas singulares muñecas ha cautivado a Laura Hernández. Esta mujer se mostraba sorprendida por las características y los ropajes de las piezas. «Pensaba que eran muñecos destinados a los niños pequeños y lo que veo es que son verdaderamente impresionantes».
«Autómatas» ya estado presente en Valladolid y hasta el 10 de enero podrá ser visitada en la sala de exposiciones temporales del Museo de Zamora de martes a viernes de 19.00 a 21.00 horas, los sábados y festivos de 12.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas, mientras que el horario en las jornadas dominicales será desde las 12.00 hasta las 14.00 horas.