J. M. S.
El Ministerio de la Vivienda, que dirige Beatriz Corredor, tomará una solución definitiva sobre la ejecución de una parte de las obras de remodelación del teatro Ramos Carrión en una zona de servidumbre, hecho denunciado por los vecinos de la calle Alfonso XII, número dos.
Así lo cree la Diputación Provincial, quien respeta la competencia del Estado en este problema concreto al recaer la titularidad del proyecto en el propio Ministerio.
Así, los responsables de la institución provincial sostienen que la reclamación de los vecinos afectados se pondrá sobre la mesa en la próxima reunión de la comisión de seguimiento de las obras, que se celebrará en un plazo no concreto, pero breve en todo caso. Será a partir de entonces cuando el Ministerio comunique su decisión de continuar con la ejecución de los trabajos tal y como están pensados o, en caso contrario, modificar el proyecto y retirar el muro de hormigón levantado sobre la zona de servidumbre, y en la que se adosarán las taquillas del futuro centro cultural.
Los vecinos afectados han iniciado una reclamación por la vía jurídica para que no se construya en el pasillo de luces de uso compartido con la propia Diputación, lo que podría provocar la paralización de esa parte de los trabajos. En cualquier caso, los responsables de la Diputación reconocen que la posibilidad de paralización existe, aunque sólo afectaría a una mínima parte de unas obras de envergadura mucho mayor.
Aunque la institución provincial remite a los vecinos al Ministerio de la Vivienda, también defiende una primera modificación del proyecto inicial en 1997, cuando estaba previsto que los muros del teatro Ramos Carrión fueran adosados al edificio colindante.
La Diputación sostiene que el acuerdo de entonces debería valer para la actualidad, basándose además en la dificultad de cambiar un proyecto cuando ya está en plena ejecución.
De cualquier modo, los responsables de la institución provincial respetan la reclamación de los vecinos y apuntan hacia el Ministerio de Vivienda, como titular de la obra, como órgano que ha de tomar una solución definitiva.