SUSANA ARIZAGA.
«Comprar y consumir drogas no es delito» y las «endebles pruebas» existentes contra los tres acusados de tráfico de drogas, operación en la que se incautaron 3,44 gramos de heroína, llevaron al Ministerio Fiscal a retirar su acusación contra uno de los procesados; y a rebajar en dos años y seis meses y un año y seis meses las penas de cárcel solicitadas para una madre y su hijo, ambos con antecedentes penales.
El acuerdo alcanzado ayer con los abogados de estos últimos llevará a los magistrados de la Audiencia Provincial a dictar una condena de tres años de cárcel para el joven, M.J.J., y de dos para la mujer, R.J.J., quienes no ingresarán en prisión si no delinquen en los próximos tres años.
Los hechos que se juzgaban ayer en la Audiencia tuvieron lugar en las dependencias de los juzgados de Benavente, donde M.J.J. colocó el 15 de enero de 2008 la heroína en los servicios públicos de dicho edificio, según reza en el escrito de acusación del fiscal. Previamente la madre del acusado había «concertado» esta operación con un joven, cuyo nombre responde a las iniciales de A.D.M., condenado en 2002 en dos causas a ocho años de cárcel por elaboración de drogas. Este recogería el paquete al ir a comparecer ante el juez, pero la Guardia Civil detectó antes la sustancia que el ya recluso pretendía distribuir en la cárcel.
El fiscal decidió retirar la acusación para el este imputado, A.D.M., también con antecedentes penales y todavía en prisión, ya que «no estaba claro que fuera a adquirir la sustancia para venderla en el interior de la cárcel» al objeto de obtener dinero para «adquirir luego una televisión», como manifestó cuando fue interrogado. Un propósito para el que tendría que haber vendido una cantidad superior a los 3,44 gramos de heroína que se hallaron en los servicios públicos de los juzgados benaventanos, indica el fiscal que dirigió la acusación pública.
El argumento carecía de mucha solidez, indicó el Ministerio Público para explicar la rebaja de las penas al concluir la vista oral, en la que se leyó en voz alta el contenido del acuerdo sobre el que se dictará la sentencia. El fiscal admitió la atenuante de drogadicción para rebajar la pena del imputado M.J.J., dado que se aportaron «informes médicos que acreditan que es adicto a varias drogas desde hace tiempo». Del mismo modo, aplicó la atenuante de arrepentimiento a la mujer, que «reconoció los hechos», añadió el fiscal.