JOSÉ MARÍA SADIA
La Policía Municipal será la encargada de vigilar el cumplimiento de la nueva ordenanza local en materia de drogodependencias, que entrará en vigor a primeros de octubre y que, entre otras cosas, prohíbe prácticas sobre la promoción del consumo de alcohol en los establecimientos hosteleros tales como el «dos por uno» o la «barra libre». Esta primera fase de aplicación de la norma será fundamentalmente informativa y evitará las sanciones, que sí se aplicarán si este tipo de situaciones persisten. La puesta en marcha del texto ha encontrado el «rechazo frontal» del gremio hostelero, molesto porque la normativa se haya sacado adelante sin la colaboración del sector.
Lo cierto es que la citada ordenanza fue acordada por el Ayuntamiento, puesta a exposición pública durante el periodo correspondiente y aprobada definitivamente tras no haber recibido alegación alguna. Así, la norma –que supone la aplicación de la Ley 3/1994 de Castilla y León y de las modificaciones efectuadas en 2007– tomará cuerpo en menos de quince días.
Conocedores de lo delicado del asunto, los responsables del Plan Municipal sobre Drogas ponen el acento en el aspecto educativo y la necesidad de proteger a los jóvenes del consumo abusivo del alcohol. «Nuestra intención es trabajar con un espíritu muy educativo y didáctico, de ahí que vayamos a realizar una labor pedagógica no sólo con los bares, sino también con otro tipo de establecimientos como las grandes superficies, que también están implicadas en este asunto», explica María José Martínez Velarte, concejala de Bienestar Social y Salud Pública, responsable del Plan.
En este sentido, la propia concejalía enviará copias de la nueva normativa por correo a los principales sectores y establecimientos afectados. A continuación, será la Policía Municipal la encargada de vigilar las prácticas prohibidas por el texto, informando a los infractores sobre la necesidad de extinguirlas, particularmente cuando se refieran a la promoción de bebidas alcohólicas, una de las novedades más destacadas que introduce la norma.
En cualquier caso, Martínez Velarte asegura que la intención es dirigirse a los establecimientos «de una manera suave», al tiempo que admite que, en esta primera fase de carácter informativo, el Ayuntamiento no sancionará a los infractores, a pesar de que la Ley regional al respecto y la entrada en vigor de la ordenanza le faculta para ello.
En este sentido y aunque la propia concejalía responsable se limitará a informar, María José Martínez Velarte también asume que «la Ley está para cumplirla», y que «debemos acabar con prácticas tan arraigadas como las del exceso de consumo de alcohol, particularmente entre los menores». Martínez Velarte cree que «no podemos predicar una cosa y luego hacer otra», en referencia a la prohibición del botellón y la práctica de las promociones por parte de los establecimientos.
Uno de los extremos directamente implicados en las prohibiciones se refiere a la llamada «barra libre», una de las prácticas más extendidas en fechas concretas como las celebraciones de fin de año. En este sentido, la concejala de Bienestar Social y Salud Pública advierte de que, para esas fechas, «los establecimientos tendrán que echar a rodar su imaginación y poner en marcha alternativas más saludables».
Por otro lado, los responsables municipales creen que la escala de la ciudad permite realizar un seguimiento no demasiado complicado. Aún así, reconocen que la Policía Local soporta ya «una gran carga de trabajo» y asumen que la llamada Policía de barrio tendrá más fácil esta labor por su conocimiento de las distintas zonas de la ciudad.
En todo caso, el sector de los hosteleros ha mostrado ya su descontento tras conocer la entrada en vigor de la ordenanza. Lo que peor ha sentado a Azehos es que «no se haya contado con el sector, que está profundamente implicado con el Ayuntamiento», en referencia, por ejemplo, a su participación en la recién nacida Sociedad de Turismo.
La asociación que agrupa al sector sostiene que el problema del consumo abusivo del alcohol está más en establecimientos como gasolineras y supermercados, «aunque parece que nosotros somos el chivo expiatorio, los que tenemos que soportar montones y montones de restricciones», en palabras de Oscar Somoza, presidente de Azehos.
En el aspecto concreto de las promociones, Somoza advierte de que se trata de «la ley de la oferta y la demanda, es como si prohibiéramos las rebajas, no tiene sentido». Además, el presidente de los hosteleros cree que la ordenanza puede ser «grave» para el sector, en tanto suponga «una pérdida de negocio en una actividad que está tocando suelo por la situación de crisis».
Los talleres de dispensación responsable, obligatorios para abrir nuevos locales
Uno de los aspectos más novedosos que introducte la ordenanza sobre drogodependencias se refiere a los establecimientos relacionados con la venta de alcohol que abran sus puertas, que deberán acreditar haber cursado los llamados talleres de dispensación responsable. Sólo con el certificado correspondiente podrán iniciar la actividad de forma legal.
Los citados talleres –que no son nuevos pero carecían de obligación para los profesionales– cuentan con una duración de cinco horas, en las que los hosteleros aprenderán todas aquellas conductas dirigidas tanto a conocer los pormenores de la normativa de venta de alcohol, como a aprender a interpretar determinadas situaciones de consumo excesivo para tomar la decisión correcta. Como ejemplo, sirva el caso en que una persona muestra signos de haber bebido en exceso. En ese supuesto, el camarero responsable evitará servirle de nuevo para evitar posibles complicaciones.
Así, los profesionales que se sumen al sector contarán ya con este certificado, que les facilitará saber qué hacer frente a este tipo de conductas. Asimismo, la norma afecta también a establecimientos que dispensen alcohol de forma eventual, por ejemplo, coincidiendo con celebraciones o ferias.