Mª JESÚS FERNÁNDEZ.
Todo tiene su cara y su cruz. Eso es lo que demuestran los nuevos pasos elevados de peatones instalados en gran parte del casco urbano de la capital, que aunque logran cumplir con su función inicial, la de reducir la velocidad de los automóviles, también acarrean una serie de molestias indirectas con las que nadie contaba, como las sonoras.
Los vecinos de La Candelaria han sido los primeros en apuntar las desventajas de estos nuevos elementos del mobiliario urbano. Su barrio es atravesado a diario por un elevado volumen de vehículos pesados que al cruzar los resaltes incorporados a los pasos de cebra provocan un sonoro estruendo. El problema reside en que gran parte de estos camiones, en su mayoría procedentes de Portugal, recorren esta zona de la ciudad desde primera hora de la mañana, por lo que muchos vecinos se despiertan sobresaltados por el intenso ruido que producen tanto al subir como al bajar del paso elevado.
Aún así, la mayor parte de los residentes en estas calles se muestran satisfechos con la considerable reducción de la velocidad de los vehículos tras la colocación de los nuevos pasos. «El ruido se nota y bastante pero lo importante es que se reduzca la velocidad porque antes los coches pasaban por aquí lanzados y se habían producido varios atropellos», señala Rocío Fernández, vecina de la calle Candelaria Ruiz del Árbol. Lo mismo opina Carmen Rodríguez, también vecina de la misma calle, quien destaca que «los nuevos pasos son molestos, sobre todo si vas conduciendo, pero son necesarios porque la gente cruza la calle por donde le parece y los coches pasaban antes demasiado rápido con el riesgo que implicaban».
Por su lado, la concejala de Barrios, Mar Eleno, recuerda que la colocación de los pasos de peatones elevados responde a una reivindicación de las asociaciones de vecinos. Aún así, reconoce que «no contábamos con que tuvieran ese inconveniente», en referencia al ruido provocado por la circulación de vehículos pesados. Sobre la ubicación de los resaltes, la edil explica que se realiza sobre la base de un estudio previo elaborado por los agentes de la Policía Municipal, que buscan el mejor enclave para facilitar tanto el paso de peatones como para obligar a reducir la velocidad a los vehículos.
Cuestión de tiempo
En todo caso, Eleno precisa que la reciente colocación de los resaltes en el barrio de la Candelaria, instalados hace sólo quince días, pueda estar detrás del problema y muestra su confianza en que la solución sea cuestión de tiempo. «Seguramente muchos conductores todavía no se hayan acostumbrado a los nuevos pasos de peatones, por lo que les llevará un tiempo acordarse de reducir la velocidad antes de cruzarlos y cuando así sea seguramente el ruido disminuya».
La asociación de San Lázaro reclama la colocación de un nuevo limitador
La asociación de vecinos de San Lázaro no sólo se muestra conforme con la colocación de los pasos de cebra elevados, sino que reclama la ubicación de uno nuevo en la intersección entre la Cuesta de la Morana y la carretera de La Hiniesta. «Es una ubicación más que necesaria porque tiene mucha circulación, calculamos que por allí pasan más de 300 vehículos cada hora», asegura la presidenta de la asociación, Patro García. Además destaca el uso de este cruce por peatones que se desplazan a diario, tanto al ambulatorio, como al centro de día o al instituto. De hecho, según sostiene, «hay gente que ni siquiera se atreve a pasar porque los coches pasan muy rápido y ya se han dado varios atropellos».
En respuesta a esta demanda, la concejal de Barrios, Mar Eleno, asegura que esta petición «se encuentra en estudio, pero ya explicamos a los vecinos que la colocación de un paso elevado era más necesaria en la calle Obispo Nieto, donde ya se ha instalado uno al ser considerado prioritario por la proximidad del colegio Obispo Nieto». Aún así, asegura que la instalación del reclamado por los vecinos «se estudiará más adelante».
No es la única reivindicación de la asociación de San Lázaro, que también considera necesario la instalación de una rampa en unas escaleras ubicadas en la calle Del Señor para facilitar el paso de carritos de niños o de personas mayores. La presidenta de la agrupación, Patro García, también alerta sobre la existencia de cables eléctricos al descubierto en la calle Imperial, con el riesgo que implica para los jóvenes del barrio, que han sido sorprendidos manipulándolos.