J. M. S.
«Quien de vosotros vea el mes, que ayune, y el que esté enfermo o de viaje que lo haga en otro momento, por el mismo número de días». Así reza una de las suras del Corán. Aquélla en la que Mahoma explica el Ramadán, el mes de abstinencia para los musulmanes. A miles de kilómetros de La Meca, lugar santo del Islam y ciudad natal del profeta, varios son los vecinos de Zamora que afrontan los días más duros del mes de abstinencia, los primeros. Son las dos y veintiséis minutos de la tarde y Mustafá, Driss, Anass y Hakim se han reunido en el oratorio de la ciudad para celebrar el tercer rezo del domingo, segundo día de ayuno.
A continuación, Mustafá se descalza, realiza la ablución o purificación de los pies con agua y se dirige a rezar. El resto se van incorporando. El ritual siempre es el mismo. Primero, pronunciarán varias suras de manera individual. Después, lo harán conjuntamente siguiendo las instrucciones de un improvisado imán.
«Los primeros momentos son los más difíciles, pero cuando avanzan los días, te vas acostumbrando y coges el ritmo. Te sientes bien y a gusto», explica este grupo de musulmanes residentes en la ciudad, que cumplen al milímetro los mandatos de su religión. Y es que, lejos de sufrir, se sienten mejor. «La motivación por la que lo hacemos es la que nos empuja a aguantar», aseguran.
Tras el pasado sábado, prohibido comer, beber, fumar o mantener relaciones sexuales entre el amanecer y el ocaso. Es decir, ayuno total. El calendario lunar, el que marca los 29 ó 30 días que dura el Ramadán, ha querido que este año la abstinencia coincida con los días de más horas de sol, lo que hace aún más duro el ritual.
Ahora es domingo, festivo, y no hay problema para cumplir con las cinco oraciones diarias. Pero, ¿y los días de diario? La falta de tiempo no es un problema, la voluntad es vital. «El Islam siempre ha sido una religión de facilidades. Los que están de viaje o trabajando, siempre procuran rezar. Lo importante no es cuándo, sino que lo hagan», revelan.
Tanto Mustafá como Driss, Anass y Hakim terminan la oración, aunque no han contado con la ayuda de un imán. Necesitan crecer como comunidad para solicitar su llegada a Zamora. «Si hay uno que sabe más, puede hacer las funciones de imán. El requisito es que tiene que saber de memoria todo el Corán. Si está aquí en España, bien. Si no, lo podemos solicitar a Marruecos o a cualquier país musulmán», aseveran.
En cambio, lo que llama la atención es que sólo cuatro o cinco personas aparezcan en esta especie de mezquita a la hora marcada en el calendario, cuando calculan que son más de trescientos los musulmanes que residen aquí. «Somos pocos los que acudimos en proporción a la población musulmana que está aquí», reconocen. «Allá cada uno con sus circunstancias. No podemos juzgar a los demás», añaden, aunque disculpan a aquellos que «trabajan o que realizan venta ambulante y no pueden venir aquí todos los días».
Tras el ritual, regresan a sus hogares. Son casi las tres de la tarde y a las seis tendrán que regresar para completar una nueva oración. El sol reluce en la ciudad. Queda un largo día por delante. Sin comer. Todo esfuerzo es poco para reconciliarse con «el único Dios».
Al detalle
Uno de los cinco pilares del Islam
El Ramadán es uno de los cinco pilares de la religión islámica. Atestiguar que no hay otra divinidad sino Dios y que Mahoma es su mensajero, observar las oraciones, pagar el «zakat» o limosna y peregrinar a La Meca una vez en la vida son los otros cuatro.
Cuándo empieza
Da inicio el noveno mes del calendario musulmán, que se rige por las etapas lunares. Dura entre 29 y 30 días, por lo que se prolongará hasta el 18 o 19 de septiembre, también según la posición de la luna.
A qué afecta la abstinencia
El ayuno comprende las actividades de comer, beber, fumar o mantener relaciones sexuales entre el amanecer y el crepúsculo. No obstante, en el caso de la comida, hay algunas horas permitidas para ingerir pequeñas cantidades de alimentos, como dátiles.
Quiénes están exentos
Sólo guardan ayuno total las personas que están en plena forma física. No es obligatorio para los niños, las personas mayores, los enfermos o las mujeres con un embarazo avanzado. Asimismo, aquellos musulmanes que tienen algún impedimento físico, acomodan la oración a sus posibilidades.
Luna creciente, fin al ayuno
La abstinencia finaliza cuando los ulemas o doctores del Islam divisan la luna creciente. Es entonces cuando los musulmanes celebran una gran fiesta de ruptura del ayuno.