S. A.
Enrique Fernández Salazar (31 años) y su esposa Luisa Cerreduela Fernández (24 años), padres de una niña de corta edad, entraron ayer por primera vez en la Oficina Pública de Empleo. La venta ambulante ya no da para comer. «No ganamos ni para gasolina, nos trasladamos con mi suegro para ahorrar gastos, no sacamos ni la furgoneta de casa», comenta para remachar que «no se vende». El lleva ocho meses buscando trabajo «en lo que sea y no encuentro ningún empleo».
El parón en la actividad que hasta ahora les daba para comer y vivir dura ya «unos diez meses», subraya Enrique. Por eso se han decidido a apuntarse al paro los dos, algo que nunca se habían planteado antes. Resulta imposible sobrevivir con el puesto que van instalando en mercadillos de distintas localidades, «si vendes quince euros ya es mucho», afirma la joven. Su situación es tan acuciante y extrema que acaban de solicitar el Ingreso Mínimo de Inserción (IMI). Su concesión les permitirá un desahogo en sus ingresos, al percibir 395,43 euros al mes, de acuerdo con la cuantía básica aprobada para el año 2009. Por cada miembro de la unidad familiar dependiente del titular de la prestación percibirán un complemento, pero el IMI no podrá superar el máximo de 527,24 euros al mes.
No son los únicos del gremio de la venta ambulante que lo están pasando francamente mal, «como nosotros hay otros doscientos en la provincia por lo menos». Y los augurios continúan presentando un horizonte con más oscuros que claros. «Las vacas flacas» les han obligado a buscar otras alternativas, más cuando tienen una boca que alimentar, a su niña. Ambos están deseando «trabajar en lo que sea», apunta Luisa
Sobre la medida del Gobierno, que en principio beneficia a los parados que acaban de dejar de percibir algún ingreso de la Seguridad Social el uno de agosto, se muestran en desacuerdo porque resulta demasiado limitada. «No veo bien que si uno ha dejado de cobrar el paro el día 30 de julio, no se le dé la ayuda y, en cambio, sí lo cobre quien el uno de agosto dejara de percibir paro. No me parece justo».
El matrimonio cree que el Gobierno de España debería reconsiderar esta medida y abrir el abanico de posibles beneficiarios. Las circunstancias de muchas familias y de parados con personas a su cargo requiere una reconsideración del Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros hace una semana.
Ellos nunca han percibido ninguna prestación por desempleo. Hasta ahora con los beneficios del mercadillo se iban arreglando. El varapalo de la crisis económica les ha dejado prácticamente con una mano detrás y otra adelante. Será difícil encontrar un empleo, pero «hay que intentarlo».