C. G.
Como los ladrones de las películas, dos cacos de Zamora decidieron utilizar un falso techo como escondite para zafarse de la Policía, que les había sorprendido mientras robaban en el interior de un bar. Sin embargo, no calcularon bien la resistencia del yeso, y su escondite quedó al descubierto al quebrarse el material y caer en manos de los agentes. Uno de los autores del robo había sido sorprendido, horas antes, tras un hurto en un estanco, pero había sido puesto en libertad al poco rato.
Los hechos se produjeron hacia las dos de la madrugada del martes. Dos individuos cuya identidad responde a las iniciales J.C.M. y S.G.A.M. habían entrado a robar en el interior de un bar de Cardenal Cisneros forzando la persiana que protege la puerta de acceso. Sin embargo ciudadanos que se encontraban por el lugar se percataron de la fechoría y avisaron a la Policía. La rápida llegada de los agentes sorprendió a los ladrones dentro del bar e intentaron zafarse ocultándose dentro del establecimiento en un lugar donde podían en principio tener posibilidades de pasar inadvertidos: el falso techo de escayola. No contaron con que el peso de dos personas es demasiado para la resistencia de un falso techo de escayola, y la estructura acabó fracturándose, lo que delató su escondite a los agentes policiales.
Una vez detenidos, los policías localizaron en las inmediaciones del bar un vehículo aparcado propiedad de S.G.A.M., en cuyo interior se encontraron gran cantidad de herramientas que habían sido igualmente robadas, esa misma noche, de una obra que se está realizando en la avenida Príncipe de Asturias.
El primero de los individuos detenidos, concretamente J.C.M. cuenta con un largo historial delictivo. Según el relato facilitado por la Comisaría de la capital, acababa de salir de prisión recientemente y cuenta con numerosos antecedentes, por los que suma más de treinta detenciones.
Con respecto a su compañero de correrías S.G.A.M., desde luego no era su día de suerte. Esa misma tarde había sido detenido por la Policía tras haber protagonizado un hurto en un estanco de la calle Arapiles. En este caso la colaboración ciudadana también resultó fundamental, ya que un viandante acudió en ayuda del estanquero y persiguió al individuo por varias calles, lo que facilitó su detención. Los agentes se llevaron detenido a este individuo, pero lo pusieron en libertad poco después, ya que la acción cometida en el estanco respondía más a una falta de hurto que a un delito. De madrugada, sin embargo, acabó detenido tras ser sorprendido en el bar. Al igual que su compañero, cuenta con antecedentes penales.
La Comisaría de Policía tramitó el correspondiente atestado que fue remitido a los juzgados, junto con los detenidos, que pasaron a disposición judicial.