ANA MARÍA CAVERO
«Nosotros comparamos a nuestros hijos con los de otros colegios que tienen toda la tarde libre y nos da mucha envidia. Se nos hace cuesta arriba que los niños salgan del colegio a las cinco de la tarde porque les queda muy poco tiempo para realizar otras actividades, para hacer los deberes o simplemente para jugar», comentan un grupo de padres de alumnos del colegio Corazón de María. El curso pasado se hizo un referéndum en el centro que dio como resultado que «un 70% de los padres preferíamos la jornada continua, pero no fuimos escuchados», afirman. Sin embargo, ellos sostienen que este curso volverán a solicitar el cambio y que no cesarán en su empeño hasta conseguirlo.
Desde el centro aseguran que tras la negativa del cambio de horario no hubo una retirada masiva de alumnos, lo que demostraría, interpretan, que los padres no están descontentos. Incluso, como explica María Monteso, directora de Primaria, este curso un número importante de padres se ha acercado al Corazón de María con la intención de matricular a sus hijos precisamente porque «buscan un colegio con jornada partida que se adapta mucho mejor a sus necesidades y horarios».
Lo cierto es que el debate entre los partidarios de la jornada continua y los que apuestan por la partida siempre levanta polémica.
Ángel Rodríguez, director del colegio «Virgen del Castillo» que el curso pasado obtuvo la autorización de la Junta de Castilla y León para cambiar de jornada partida a continua, siendo el primer centro de educación especial de la Comunidad en conseguirlo, es un acérrimo defensor de concentrar las clases por la mañana. «Desde el aspecto educativo se ha demostrado que las horas de la mañana son las más propicias para el estudio ya que por las tardes los alumnos rinden menos. Además, es importante tener en cuenta que los chavales que permanecen en el colegio por las tardes no tienen acceso a las propuestas educativas que ofrece, por ejemplo el Ayuntamiento, por lo que se encuentran en desventaja respecto a los estudiantes de otros centros.
Por lo que respecta a la conciliación con la vida familiar, la jornada continua también ofrece ventajas, ya que los padres pueden comer con sus hijos y compartir más tiempo con ellos, y para los maestros también resulta beneficiosa ya que pueden utilizar las horas de la tarde para asistir a cursos de formación». El docente sostiene también que otra de las ventajas de la jornada continua es que «puede revisarse», por lo que los centros que así lo consideren conveniente pueden dar marcha atrás y regresar a la jornada partida, aunque «el hecho de que hasta el momento ningún colegio haya tomado esa decisión es una prueba más de que es un horario que funciona muy bien», puntualiza.
«Como pedagoga tengo que pensar en el interés de los niños»
María Monteso señala que ella, como trabajadora, preferiría la jornada continua, pero como pedagoga piensa en el interés de sus alumnos y por ello defiende la jornada partida: «Los estudios señalan que para los niños de entre 3 y 7 años es mejor estudiar sólo por la mañana, pero que a partir de los 8 años incluso están más despiertos por la tarde. Lo ideal sería adaptar los horarios a las edades, pero como eso no es posible creo que la jornada partida es la más adecuada ya que no todos pueden mantener la atención cinco horas seguidas. Tampoco es cierto que por la tarde se tengan que dar sólo asignaturas flojas como Arte o Educación Física. Tal vez en la primera hora sí, pero de 4 a 5 los niños están muy despejados y pueden rendir muy bien con asignaturas troncales como Lengua». Además sostiene que no es cierto que la jornada continua mejore la calidad de la vida familiar, ya que «muchos padres trabajan y llegan tarde a casa por lo que los niños pasan mucho tiempo solos viendo la televisión». Por último afirma que «los resultados escolares son casi siempre peores en los colegios de jornada continua que en los de jornada partida».