N. S.
El concejal de Obras de Zamora, Francisco Javier González, aseguró que se han traslado «168 piezas entre las esculturas así como acuarelas y efectos personales y del taller de Baltasar Lobo» a la Casa de los Gigantes, «18 más de las previstas inicialmente, por lo que la empresa ha hecho trabajos que no figuraban en contrato». Con tales declaraciones el edil negó ayer la ubicación de menos obras en el museo del artista de Cerecinos de Campos tal y como ha denunciado recientemente IU. «El concejal Guarido miente y confunde piezas con esculturas», aseguró.
González desmintió también la existencia «de irregularidades» en las obras de la cuarta fase del Castillo, frente a las acusaciones del IU de presuntas ilegalidad en los contratos de instalación de un servicio y dos quioscos; denuncias que, en su opinión, «suponen un riesgo para una gran inversión en Zamora y una falta de respeto para las cientos de personas que han trabajo en el Castillo». No obstante, el portavoz del equipo de Gobierno reconoció la existencia de un informe de Intervención que indicaba que «los contratos del servicio y los quioscos existe una fragmentación», pero detalló que también «hay un informe del técnico de obra que señala que son proyectos completamente distintos».
El titular de Obras defendió la opción de contratos menores, ya ha sido «no había otro procedimiento que permitiera invertir un millón de euros de manera legal». Esta modalidad de contratación ha posibilitado ejecutar «la totalidad de la inversión» y «completar la obra o unificar toda la jardinería», enumeró. El concejal del PP precisó que en las obras se ha justificado «hasta el último céntimo» y ensalzó: «muchos de los trabajo se han hecho por debajo del precio de mercado en un ejercicio de generosidad y entrega de las empresas a favor de una proyecto ilusionante y un beneficio real para la ciudad».
Con respecto a las críticas sobre los pagos efectuados al director de la obra, el concejal aseguró que el arquitecto ha cobrado «por debajo de lo que le correspondía a la dirección de la cuarta fase, 18.000 euros más IVA», precisó. A esta función se suma las contrataciones menores por las direcciones de obras del seguimiento arqueológico y de la instalación de un servicio y de dos quioscos «por valor de 61.00 euros», aseguró González, que insistió en que si el responsable de las obras hubiera sido otro «el coste hubiera sido mayor» y recalcó que el profesional encargado de la cuarta fase tiene «detrás un equipo de más de diez personas y una serie de gastos asociados» y «su grado de implicación en el Castillo ha sido más de lo exigible».
Asimismo, el portavoz del equipo de Gobierno estimó que el concejal de IU Francisco Guarido «ataca perjudicando a la ciudad». «Alguien que arriesga una inversión como ésta, es, sencillamente, un canalla y un sinvergüenza político».
Caslesa
La adjudicataria de las obras de la cuarta fase del Castillo, la Unión Temporal de Empresas, formada por Caslesa y Herminio Montero, a través de un comunicado, precisa que «los trabajos han sido ejecutados cumpliendo las condiciones del pliego de condiciones». Puntualiza que «se han trasladado 63 esculturas a la Casa de los Gigantes y grabados, cuadros y fotografías, documentación y enseres del estudio de Baltasar Lobo» que han supuesto que «el proyecto se ha superado con creces sin mayores coste para el Ayuntamiento» y desmiente «que Caslesa haya recibió ningún "plus de beneficio"».
El pliego para sacar a concurso público el servicio de autobuses urbanos se retrasa
El portavoz del equipo de Gobierno, Francisco Javier González, reconoció ayer que el pliego para sacar a concurso público el servicio de autobuses urbanos «no va a estar en verano como estaba previsto». La razón del «fallo», sostuvo el concejal, obedece al deseo de «conseguir elaborar las mejores bases posible para que Zamora tenga el mejor servicio de autobuses durante los próximos 25 años, más que los próximos 25 días». El popular reconoció que «ya está avanzados» los punto a tener en cuenta y ahondó en que entre ellos destacan la creación de un intercambiador de tráfico en La Marina o «una modernización de los autobuses de tal forma que Zamora deje de tener un mal servicio».