SUSANA ARIZAGA
Más angustiosa es la situación de otro joven, Álvaro de Andrés Delgado, que a sus 26 años sabe lo que es contar 365 días con un brazo sobre otro. Una circunstancia en la que uno se siente «muy mal». Un mal trago que autoriza su opinión de que los 420 euros «deberían ser para todo el mundo y si no puede ser así, que se conceda a la gente que lleva más tiempo sin trabajar y que está en una situación mucho peor» que los que acaban de terminar el cobro de la prestación el uno de agosto.
Su última ocupación fue en el sector de instalaciones eléctricas. Ahora llena su tiempo con la formación, con la esperanza de que vuelva a abrírsele la puerta de alguna empresa. Ha elegido un curso de vigilante jurado, impartido por el sindicato UGT, «parece que hay demanda y espero encontrar trabajo», concluye.
Otra joven parada, Mónica Martínez, de 34 años, técnico en Jardín de Infancia, se ha quedado a un paso de esos 420 euros: Dejó de percibir el subsidio por desempleo el 15 de julio. Aunque su marido trabaja en la construcción, los ingresos familiares no son como para echar cohetes, «más cuando tienes un niño de cuatro años y estás esperando otro», con todos los gastos que supone el mantenimiento de los bebés. Es por eso que dice tener razones para criticar la medida gubernamental que no le permitirá acceder a los 420 euros «que nos vendrían fenomenal y que necesitamos porque todavía estamos pagando la hipoteca». La buena situación económica les ha «colado un gol»: Se lanzaron a comprar piso porque «el trabajo no faltaba». Ahora toca apretarse el cinturón y «no comprendo que el Gobierno ayude a los bancos y no esté dando más a quienes llevamos en paro meses y no tenemos a la vista ninguna posibilidad de trabajar».
Violeta Martín Cabañas, ex trabajadora del sector de la joyería desde el domingo, 15 de agosto, cree que «se exigen muchos requisitos para acceder a los 420 euros y no todo el mundo los cumple». Y dentro de ese grupo de excluidos «hay verdaderas tragedias, unidades familiares que llevan mucho tiempo sin cobrar ni un duro y lo necesitan con urgencia». Pero no podrán acceder a la ayuda promovida por el Gobierno central de José Luis Rodríguez Zapatero. Es por esta razón que estima que «nos están vendiendo un poco la moto. Ese dinero le vendrá muy bien a quien ahora no cobra, pero no es una solución». E insiste en que «los parados de larga duración son los que deberían percibir esta ayuda y no me parece justo que no sea así».
Violeta es partidaria, pues, de que se amplíe esa medida «y también de que se valore la situación de la gente que lleva mucho tiempo en paro, se establezcan ayudas de alquiler, prestaciones para el pago de los gastos del inicio del curso escolar, etc.», recalca.
Esta recién parada acudió ayer a la Oficina de Empleo de Zamora para realizar la tramitación de la prestación por desempleo y sabe que aún le quedan meses por delante para llegar a unas circunstancias tan tremendas como las que enfrentan esos parados de larga duración. Antes podrá cobrar el subsidio. Pero lo mejor es que tiene en perspectiva otro contrato que posiblemente le permita iniciar el otoño con un trabajo. Es una de las pocas afortunadas.
OPINIONES
«Esa ayuda debería beneficiar a todo el que esté sin trabajo y si no, a los que llevan más tiempo»
«Hace un año que estoy parado, ahora hago un curso para tener más posibilidades»
Álvaro de Andrés Delgado, instalaciones eléctricas (26 años)
«Hay verdaderas tragedias, gente que lleva meses sin cobrar. Es injusto que no les den los 420 euros»
«Esto no es una solución, debería haber ayudas al alquiler, para el inicio del curso escolar...»
Violeta Martín Cabañas, joyería (43 años)