ANA MARÍA CAVERO
Hace algunos años Beatriz Vara sufrió una grave de crisis de ansiedad, pero lejos de recurrir a los fármacos buscó en el yoga la tan ansiada paz interior. Hoy trabaja como monitora de esa disciplina oriental con el fin de ayudar a otros a vencer el estrés y la ansiedad que genera el estilo de vida moderno.
—¿Cuáles son las técnicas del yoga terapéutico?
—Las herramientas que practicamos en una clase de yoga son la meditación o el contacto con el interior de cada uno. También distintos métodos de respiración aplicados en algunos casos para serenar la mente y en otros mas bien para cargar energías. Otra técnica es la repetición de mantras o sílabas para favorecer la concentración. Y, por supuesto, tenemos un tiempo para las asanas o posturas. Yo suelo dar una serie terapéutica en cada clase. Bien puede ser una serie para adelgazar a través del control del hambre compulsiva, o para controlar el estrés crónico.
—¿Las posturas son las que ayudan al cuerpo a mantenerse en forma?
—Desde luego. Cuando realizas las posturas durante un período largo de tiempo adquieres flexibilidad y fuerza. Además, como el yoga actúa sobre todo en la musculatura profunda el cuerpo permite que ésta se vaya estilizando. Hay problemas de columna que incluso pueden llegar a corregirse con la práctica de determinadas posturas.
—¿Existe la idea de que las posturas resultan muy difíciles?
—El objetivo del yoga no es hacer las posturas perfectas. Cada persona puede adecuarlas a su grado de flexibilidad. Hay que llegar a un punto en que la persona esté haciendo un poco de esfuerzo y pueda mantener la postura, es entonces cuando la asana está haciendo su trabajo. Y lo que es muy importante es la constancia, el practicar todos los días, para ir ganando flexibilidad y poder ver los resultados. En el yoga son muy importantes la disciplina, la voluntad y el coraje.
—¿También para conseguir controlar la ansiedad o el estrés?
—Así es. El control mental requiere sin duda una enorme carga de disciplina y constancia que no es fácil de conseguir para todos. Son muchos los que acuden al yoga en búsqueda de ayuda pero les cuesta perseverar, y es que a veces resulta más fácil tomarse una pastilla.
—¿A qué edad se puede comenzar a practicar yoga y hasta cuándo?
—Una edad recomendable para empezar es a los 7 años, con el yoga para niños, que es hasta los 14 años. A partir de entonces y hasta los 60 existe el yoga para adultos y el yoga para personas mayores empieza a los 60 pero no tiene un límite de edad. Yo conozco gente de 90 años que practican yoga. Lo importante es que existen técnicas y herramientas que se adecuan a las necesidades de cada grupo de edad.
—¿En el caso de los niños, qué se consigue?
—Que puedan adquirir concentración y que sean conscientes de lo que hacen en cada momento, algo que después les va a ser muy útil en el colegio, al momento de hacer los deberes o al estudiar. También, a través de juegos y de distintas posturas, se trabaja lo que es la tolerancia o la generosidad lo que les ayuda a relacionarse. Y además con las series terapéuticas se les ayuda a corregir malas posturas, a evitar dolores musculares y a adquirir más fuerza.
—¿Existe también el yoga de oficina?
—Se trata de una serie de ejercicios que trabaja especialmente la musculatura de las cervicales, hombros, muñecas, manos y tronco. El objetivo es desbloquear estas zonas que se ven afectadas cuando uno pasa muchas horas sentado y no siempre correctamente. Lo que les recomiendo a mis alumnos es que hagan esta serie cada uno en su oficina. Que, por ejemplo, cada hora se den un tiempo de cinco o seis minutos para descongestionarse y poder seguir con el trabajo. También hacemos ejercicios para relajar la vista, que también se cansa mucho y es importante saber cuidar.
—¿En qué consiste la técnica de las movilizaciones energéticas?
—Consiste en mover la energía a través de distintas danzas, de la expresión corporal o de posturas encadenadas con el objetivo de desbloquear la energía acumulada que se siente, por ejemplo como un nudo en el estómago o en el pecho, y que no te permite avanzar. Es por ello que mucha gente después de hacer una danza que moviliza la energía se suelta a llorar o a reír, porque ha desbloqueado un sentimiento. Pero también es importante que al final de una movilización energética se proceda a la relajación, para que cada individuo tome conciencia de aquello que se ha movido.
—¿El yoga terapéutico favorece el contacto con la naturaleza?
—Así es, de hecho siempre que es posible organizamos salidas con los alumnos para hacer todas estas técnicas al aire libre porque aporta muchísimos beneficios. Además, podemos realizar ejercicios, como el contacto con árboles o con el agua, que en un aula son imposibles.
—¿Qué tipo de nutrición se recomienda?
—Recomendamos una alimentación balanceada y de la forma más natural posible, sin café, alcohol, tabaco ni drogas, y si puede ser vegetariana mejor, aunque no es un requisito.