ESTEFANÍA VEGA
Higiene diaria es sinónimo de una boca sana. Mantener un cuidado bucal adecuado es vital a la hora de cuidar los dientes para lucir una dentadura impecable. Pero la boca funciona como un juego de bloques en el que el mínimo descuido puede traer consigo consecuencias fatales. Y para ello nada mejor que comenzar desde el primer día. La receta está al alcance: constancia en la higiene diaria.
Especialistas en el cuidado de la boca advierten sobre el aumento de las enfermedades dentales en los más pequeños, producto, todo ello, de una incorrecta formación a la hora de introducirlos en el hábito de la higiene bucal. Entre los problemas más frecuentes se encuentran los recambios de dientes, la falta de oclusión y la ortodoncia. Sin embargo, la enfermedad que más afecta a los niños desde una edad muy temprana es la caries. Los malos hábitos alimenticios, el uso de pastas dentales inadecuadas o la ausencia de hilo dental son sólo algunos de los motivos que pueden llegar a ocasionar la caries. «Esta enfermedad se debe a una dieta muy blanda consistente en comida rápida, gominolas, etc; todo ello acompañado de los errores habituales en las técnicas de higiene», comenta la dentista Beatriz Salum.
Sin embargo, no son estas las únicas causas que provocan la aparición de las caries en los más pequeños: la calidad del esmalte dental y el propio material genético de cada uno son características que se pueden traducir en unos dientes mas frágiles y vulnerables ante cualquier tipo de enfermedad.
Los dientes de leche tienen mucha importancia en cuanto a funciones que desarrollan, como es la de masticar o la de mantener el espacio necesario para los dientes definitivos. Y una higiene incorrecta comienza a actuar desde el primer día. «Si realmente hubiera una buena salud comenzando por los dientes de leche, muchos casos de problemas de ortodoncia de niños que tienen que llevar aparatos se podrían evitar», añade Salum.
En cuanto a los hábitos de higiene para los niños, es importante señalar que estos deben tener un cepillo especial debido al tamaño de su cavidad bucal y del tamaño de los dientes. Como mínimo deben realizarse dos cepillados, uno por la mañana y otro por la noche, para que el espacio sea de aproximadamente doce horas. Además, la pasta de dientes que use el niño debe ser específica para su edad. Siempre se debe terminar por limpiar la lengua, donde se acumulan la mayoría de las bacterias que atacan posteriormente las piezas dentales, y por pasar el hilo dental. Es mejor que los pequeños utilicen los cepillos manuales antes que los eléctricos, ya que con su uso cogen los hábitos correctos de higiene y la técnica de limpieza bucodental.
Y es que la caries dental es el centro de la mayoría de las consultas al dentista. Sólo al mes se pueden llegar a intervenir entre 150 y 200 caries en una consulta dental. La razón está muy clara para la dentista Beatriz Salum, de la Clínica Dental Salum y Pereira: «A la gente le cuesta entender que hay que visitar al dentista al menos una vez cada 6 meses o un año, a la vez que se debe mantener una correcta higiene ya que, de no ser así, lo primero no sirve de mucho».