MANUEL HERRERA
Zamora es una ciudad con muchas cualidades y atractivos, pero una de sus carencias es que no tiene mar. Además, el río Duero no reúne las condiciones necesarias para la realización de una playa fluvial de un tamaño apropiado y una calidad suficiente en sus orillas. Con lo cual, la mejor opción para que los zamoranos se refresquen del calor veraniego ha sido siempre la piscina.
Este año la época estival es especialmente dura y eso se está notando en la asistencia , que es algo mayor que otros años. También, los efectos de la crisis son palpables en este sentido. Muchas familias no pueden permitirse ir a la playa y la piscina es el mejor sucedáneo del mar que se puede encontrar en la ciudad.
Ana Gago, cree que «la principal razón por la cual ha aumentado la afluencia es el calor que estamos sufriendo este verano en Zamora. También los precios ayudan, ya que son muy económicos», apunta.
El sentir general de los zamoranos es bastante parecido. Casi todos consideran que las tarifas son realmente asequibles y además esta es de las pocas formas que tienen para paliar el calor del duro verano en la ciudad. Jesús María Morán va un poco más allá y afirma que «la piscina está fenomenal. Bien acondicionada y precios baratos».
Noelia Lago, una joven que vive en Zamora desde hace un año, destaca que «se nota muchísima gente en la piscina y puede que la crisis haya afectado, porque creo que hay demasiada gente para lo que sería normal». Precisamente ese parece ser el principal problema , la masificación, ya que al haber tan solo una piscina grande en la ciudad, la sindical, todo el mundo acude a ella y ahora, con este aumento de afluencia, este problema se ha hecho mayor.
Si dentro de el gran número de gente que acude a la piscina hay un grupo que destaque por encima del resto, ese es el de los niños y jóvenes que prácticamente van a refrescarse allí todos los días. Juan Ángel Antolín e Iván Molina son dos de esos chicos que casi a diario acuden aquí a «darse un chapuzón». «Es una buena opción para nosotros, explica Iván, nos lo pasamos bien, nos refrescamos y además nos sale por un precio muy asequible». Y es que los menores de 14 años tienen precios especiales para entrar a este recinto.
La piscina sindical de Zamora es la que más bañistas alberga a lo largo del día en la capital. Casi todos los clientes coinciden en señalarla como la piscina más económica y mejor equipada de la ciudad.
Ana Gago destaca su buen estado de mantenimiento, y explica que «yo no tengo ninguna queja a este respecto. La piscina está bien cuidada, los vestuarios también están limpios y las duchas son higiénicas. A mí me parece que está bien». La mayor parte de la gente opina lo mismo. La nota discordante la pone José Manuel Lorenzo, que comenta que «el agua está en buen estado, pero lo que son las zonas fuera del baño son mejorables».
En definitiva, parece que las piscinas son de los pocos negocios que van a salir beneficiados de la coyuntura económica. Con ellos se ha aliado también el calor y, en el caso de Zamora, la ausencia de otras alternativas para refrescarse. Si las instalaciones son buenas o malas, queda a juicio de cada uno, pero tampoco parece que haya muchas opciones más si no se quiere pasar un verano muy caluroso.
«Lo mejor es la comodidad de poder bañarte en la ciudad»
Aparte de los bajos precios, otra de las ventajas principales que explican los clientes habituales de las piscinas de la capital es la comodidad a la hora de desplazarse a ellas. «Lo cierto es que no es lo mismo venir aquí a la piscina de Zamora, que puedes bajar andando, que tener que coger el coche para irte a un pueblo a la piscina o al embalse. Sobre todo si tienes niños como es mi caso», apunta José Manuel Lorenzo.
Él mismo destaca que esta es la razón por la que acude a la piscina sindical de Zamora, ya que «valoro la comodidad por encima de otros factores. Si me preocupara de otras cosas, como por ejemplo de las instalaciones, que son mejorables, probablemente no vendría aquí», concluye. Esta parece ser una de las razones que más convence a la gente para ir a la piscina, que es prácticamente la única opción que hay en la capital.