TANIA SUTIL
Tras sufrir un atentado de ETA en 1995 que le dejó sin piernas, este zamorano nacido en Ribas de Aliste ha sido todo un ejemplo de valor, entereza y superación. Los dos últimos actos terroristas perpetrados hace unas semanas reabren en el capitán Aliste las heridas que más tiempo tardan en curar: las de la memoria.
—La última «hazaña» de ETA ha supuesto un verdadero mazazo social: dos atentados en 34 horas y dos agentes de la Guardia Civil fallecidos. ¿Qué le sale de dentro cuando se repiten hechos de este tipo?
—Una inmensa tristeza, rabia contenida y el deseo de que esto se acabe de una vez. Pero imagino que esto que siento por dentro es lo mismo que se despierta en la mayoría de los españoles.
—Estos asesinatos o intentos de ello generan una inseguridad en la sociedad que cuestiona lo que se viene diciendo en los últimos tiempos de que ETA está debilitada. ¿Cree que lo está?
—Yo llevo muchos años escuchando que ETA está debilitada y, sin embargo, sigue matando por desgracia. La cuestión es que matar es lo más sencillo del mundo y más como lo hacen ellos, a traición y por la espalda. No es más que caminar, dejar el explosivo y poner el temporizador en marcha, algo tan simple que cualquiera con sangre fría podría hacer.
—«Seguiremos dándoles en la cabeza, hay que combatirlos hasta acabar con ellos». Son las palabras del Rey de España tras los dos últimos asesinatos etarras. ¿Cómo las valora?
—Me parecen unas declaraciones muy acertadas y también creo que es adecuado que el Rey se pronuncie al respecto como cabeza visible del Estado. Tiene derecho a expresar una opinión que yo creo que coincide con el sentir de la mayoría de los españoles. Cualquier testimonio que vaya en contra de este gentuza es bienvenido y más si las pronuncia el Rey.
—¿Habrá ETA de por vida o la banda tiene los días contados?
—Es difícil de dar una respuesta a esto pero yo confío en que esto se acabe algún día, ojalá sea así. Por suerte, las fuerzas de seguridad están deteniendo a muchos terroristas y en algún momento tendrá que erradicarse de raíz. Así llevamos ya mucho tiempo y la tragedia continúa, pero yo quiero pensar que algún día dejaremos de hablar de ETA en presente.
—La extraña e histórica pareja compuesta por PP y PSOE ha desplazado del Ejecutivo vasco a los nacionalistas, que han gobernado Euskadi durante una treintena de años. ¿Qué supondrá este vuelco en la vida política, económica y cultural de los vascos al ser gobernados ahora por el PSOE?
—Es lo mejor que le ha podido pasar al País Vasco y un paso más en la derrota de ETA. Echar del poder al Partido Nacionalista Vasco ha sido una muy buena noticia para todos, no me cabe ninguna duda.
—¿Interpreta los últimos atentados como una represalia de ETA por los resultados de las elecciones?
— Prefiero no pensarlo porque, al fin y al cabo, ha sido la decisión de los propios vascos. Puede que en el fondo sea la venganza de ETA por la situación política actual en Euskadi pero, sinceramente, vuelvo a repetir que no quiero que sea así porque sería tan triste…
—¿Cómo se podría contribuir al fin del terrorismo en España?
—La solución se circunscribe al País Vasco y a la educación de sus niños y jóvenes. Las nuevas generaciones tienen que saber que el Estado no es el enemigo de Euskadi porque estas teorías son las que minan la mentalidad de los jóvenes vascos desde que son niños. Costará e implicará mucho tiempo, pero esto es básico aunque no es lo único. Además, cuanta menos edad tienen más radicales son, de ahí que la educación y la formación sean pilares básicos.
—La organización terrorista no está sola en su lucha violenta ya que colectivos ciudadanos contribuyen a su financiación, difusión y reclutamiento. ¿Constituyen estos pilares la raíz del problema o son una consecuencia?
—Es la pescadilla que se muerde la cola. Unos ponen las bombas y otros les apoyan de una forma u otra.
—¿Qué fallos y qué aciertos encuentra en la política antiterrorista mantenida por José Luis Rodríguez Zapatero?
—Hay que reconocer que la segunda legislatura de Zapatero no tiene nada que ver con la pasada, en la que cometió muchos errores en materia de terrorismo. De hecho, ello motivó que muchos españoles, algunos de ellos también socialistas, salieran a la calle para protestar contra las acciones del Gobierno. Parece que ahora han tomado otro rumbo y lo están haciendo bien. No quiero pensar que por debajo haya escondidos otros intereses.
«Si volvieran a dialogar con ETA sería para llamarles tontos a la cara»
—Muchas víctimas dicen sentirse utilizadas políticamente. ¿Usted se ha sentido así?
—Hoy en día, ¿quién no es de alguna manera utilizado políticamente?. Hasta el más insignificante colectivo puede ser presionado porque, por desgracia, la política está hoy a las puertas de nuestras casas y todo se mueve por ella. También es cierto que a veces puedes dejarte utilizar en cierto modo si piensas que va a ser por un bien general.
—No aprecia una utilización política de la persona pero ¿y del terrorismo?
—Total. El terrorismo lo han utilizado como baza política siempre y, por desgracia, seguirán utilizándolo en un futuro, eso lo doy por hecho.
—En toda su historia, ETA ha declarado una decena de treguas. La última, anunciada el 22 de marzo de 2006, se prolongó durante nueve meses. ¿Es posible el diálogo con ETA?
—Volver a caer en la misma trampa sería de tontos. Todos los gobiernos han caído en este error y siempre se han dado cuenta de que la negociación sin más no es posible. Si volvieran a cometer esta imprudencia sería para llamarles tontos a la cara. A mi juicio, el diálogo sólo y exclusivamente es factible si dejan de actuar, abandonan el terrorismo y entregan las armas. En otras condiciones, ni en broma.
—Hace unos días se cumplía un año de la salida de la cárcel del etarra Iñaki de Juana Chaos, después de haber cumplido sólo 7 meses de prisión por asesinato cometido. ¿Han de cambiar las leyes terroristas?
—El caso de De Juana Chaos fue un escándalo, de hecho, mucha gente salió a la calle para expresarse en este sentido. En el momento actual la ley marca un máximo de treinta años que, si se cumplieran estrictamente, serían suficientes, partiendo siempre de la base de que ninguna condena es suficiente para un asesinato. Lo que no tiene que haber es una redención o reducción de las penas.
—¿Es posible la reinserción social de un terrorista?
—Con los dedos contados. Hay algún supuesto caso de terroristas que han abandonado esta trayectoria pero yo creo que el poso sigue ahí.
—¿Se ha visto alguna vez cara a cara con el terrorista que le causó la pérdida de sus piernas?
—Nunca. En mi caso, la Policía tenía claro quién era el autor del atentado pero, por el contrario, los jueces archivaron la causa.
—¿Le gustaría que se reabriera su caso aunque eso supusiera remover su pasado?
—Por supuesto. Siempre he tenido la confianza de que se abriera la causa pero dudo que se haga.
—¿Asistiría al juicio de los etarras que atentaron contra usted?
—Por supuesto que sí. No me perdería ese juicio porque en él se abordaría una parte clave de mi vida.
—¿Le diría algo al terrorista que puso esa bomba?
– Sólo le preguntaría una cosa: Tanta muerte, tanto daño, tanta gente que ha caído por el camino, ¿todo eso para qué?
—¿Ha superado del todo el atentado que le dejó sin piernas?
—Por suerte, yo nunca tuve secuelas psicológicas a consecuencia del atentado y todo se quedó en lo estrictamente físico. Ahora mismo me encuentro bien y he superado lo de mis piernas como muchas otras personas que han tenido un accidente y se encuentran en esas condiciones.
«Las casas cuartel deben tener unas medidas de seguridad que ahora no tienen»
—Hay quienes opinan que los cuarteles de la Guardia Civil deben trasladarse a las afueras de las ciudades. ¿Qué le parece la localización de las instalaciones en Zamora?
—Me parece muy bien que se extreme al máximo la seguridad en los cuarteles pero si el objetivo del traslado al extrarradio es proteger a los ciudadanos y que puedan atentar sólo contra ellos, entonces ya no me parece tan bien esta opción. Los guardias civiles, como los policías, son personas sencillas, normales y corrientes y nos hemos pasado muchos años intentando desterrar la idea de que ETA sólo atenta contra las Fuerzas de Seguridad como para volver hacia atrás. Hay quienes todavía tienen ese modo de pensar y los terroristas han demostrado que cualquier puede ser su blanco. Sí es cierto que las casas cuartel deben tener unas medidas de seguridad con las que en la actualidad no cuentan aunque yo apostaría por el traslado a un sitio más amplio y seguro pero sin desterrarlos fuera de la ciudad, como si así facilitaran el atentar libremente contra ellos. Todos somos objetivo de ETA, y digo todos sin exclusión. Todavía hay mucha gente que piensa que la película no va con ellos hasta que les toca simplemente por estas en el lugar y el momento inadecuado. Así es la realidad y quienes tenemos esa desgracia lo sabemos muy bien.
—¿Qué papel tiene las Fuerzas de Seguridad del Estado y cómo valora sus actuaciones?
—Están actuando a la perfección y en el marco de la legalidad. Tienen el entorno de ETA muy controlado pero nunca hasta el punto de evitar esas oportunidades que aprovechan los terroristas para matar.