ALBA PÉREZ
Unos platos y unos palillos fueron la primera batería de José Vázquez. Lleva desde hace más de diez años tocando en el grupo de jazz «D´3». Esta noche, pretenden encandilar al público zamorano dentro del «II Festival de Jazz Ciudad Zamora». La magia del trío inundará la plaza de Viriato, llenándola de un jazz cargado de ritmos flamencos.
—¿Cómo nace el trío?
—Hace más de diez años que tocamos juntos y desde ese momento no hemos podido parar de tocar. Hemos encontrado una magia, una conexión increíble. En mi caso, comencé a tocar cuando tenía veintidós años, pero desde muy pequeño había sentido que la batería me llamaba. En mi infancia aporreaba los platos con los palillos y a mi madre no le gustaba nada (se ríe).
—Mezclan el jazz con ritmos latinos. ¿De dónde surge la idea?
—Al principio comenzamos tocando un jazz estándar, pero con la influencia de Jorge Pardo empezamos a mezclar este tipo de música con ritmos flamencos. Jorge ha estado más de diez años tocando con Paco de Lucía y eso ha influido mucho en el tipo de sonido que hace. Son melodías morunas tocadas con ritmo de jazz. Cuando el público nos escucha saben de dónde somos porque el repertorio que tenemos es muy español. Nos suelen llamar desde las embajadas españolas para que vayamos a tocar. Además, el Instituto Cervantes es como nuestra segunda casa. Con nuestro estilo de música nos pasan dos cosas muy radicales: o la gente se queda encantada, o no les gusta nada al ser puristas del jazz.
—¿Cuál ha sido su evolución?
—Pues ya hemos sacado tres discos y cada uno de ellos es la evolución de los anteriores. Con el primero, «Directo», los ritmos eran más clásicos, mientras que en el último «3dd´3» se nota la madurez. Todos los temas son composiciones nuestras y estamos absolutamente compenetrados a la hora de tocar. Hemos alcanzado la conexión necesaria para conseguir que la gente se emocione. Para ser un buen músico hay que ser un buen comunicador.
—¿Para cuándo el próximo trabajo?
—Estamos ya en ello, estamos pensando cómo va a ser. Antes de meternos en un estudio hay que irlo pariendo, vamos atando cabos y estamos pensando si le pediremos a algún músico que colabore con nosotros. En unos meses comenzaremos a grabar. Primero, tenemos que componer los temas algo que solemos hacer entre los tres aunque tengo que decir que Francis es mucho más inquieto que nosotros. Todos tenemos en la cabeza la filosofía del grupo y a partir de ahí nos ponemos a sacar los temas.
—¿El jazz es improvisación o está todo cerrado?
—En este tipo de música hay un grado de improvisación muy alto. A pesar de que las melodías siempre sean las mismas cada día es totalmente diferente. Sobre la marcha vamos improvisando, nunca se sabe que va a pasar en un concierto. Todavía no se como haré mi sólo de batería esta noche...
—¿Cómo ve el panorama musical?
—Hay grandes diferencias entre España y el resto de los países. Nosotros que somos unos privilegiados y viajamos mucho podemos ver la diferencia de nivel que hay en los sitios. El problema está en que aquí no se apoya lo suficiente a jazz nacional. En Europa y Estados Unidos invierten más en su música y hacen que sea más fácil abrirse camino. En España esto es muy difícil, es un círculo muy cerrado donde los grupos que emergen tienen serias dificultades para darse a conocer.
—¿Qué le parecen los festivales?
—Me parece genial todo este tipo de iniciativas que últimamente se están realizando. Pero hay que conseguir que haya más grupos nacionales porque ahora de diez grupos ocho son extranjeros. En Europa siguen una política por la cual la mitad de los grupos que tocan en los festivales tienen que ser nacionales. Eso está muy bien y se debería implantar aquí, tenemos que empezar a cuidar mucho más nuestra cultura y apoyar a este tipo de música que en ocasiones está olvidada.
—¿Prefiere tocar en espacios cerrados o al aire libre?
—Los teatros suelen ser muy recogidos, pero la verdad es que hemos estado tocando en muchas plazas donde se consigue que haya un silencio absoluto. Lo necesario es que el público esté concentrado para que nosotros podamos crear la conexión necesaria para poder tocar. Sé que en Zamora tocamos en una plaza muy recogida, espero que el público se anime y quede encantado. No hemos estado nunca y me quiero llevar un buen sabor de boca. Los zamoranos que nos vayan a ver se encontrarán con un jazz bastante atípico.
—¿Qué es necesario para ser un buen intérprete?
—Estudiar mucho. Para ser un buen músico de jazz hay que dominar el instrumento, hay que ser un virtuoso y conlleva muchas horas de trabajo. Te tiene que gustar mucho, no se puede tocar porque esté de moda ya que es muy difícil conseguir un buen sonido. El jazz es un tipo de música que necesita mucho trabajo pero que al final da muchas satisfacciones.