JESÚS HERNÁNDEZ.
Pues sí. No habría estado mal que hubiese titulado el libro de esa manera: «Fábulas posmodernas». Porque también lo son. Prefirió, sin embargo, otro: El que abre el volumen, como suele mandar la tradición. El primer relato: «Tienes una cabeza apuntando a tu pistola» (Huerga y Fierro Editores). El zamorano Ezequías Blanco, poeta y novelista, catedrático de instituto y director de la interesante revista «Cuadernos del Matemático», recoge una muestra larga de fábulas humanas, donde el humor, a veces lo elegiaco y la frescura del lenguaje dan el tono del clima dramático y de la inflexión narrativa.
La extensión poco importa: Pueden ser 13 ó 4 páginas. El humor está, inicialmente, en ese planteamiento y, con frecuencia, la resolución de la trama. Poética es, a la vez que popular, la voz que describe o habla. La palabra: Viva. Porque es la que habla no sé quién con su vecino y la que, también, está en el diccionario. El búho y la alondra, el castor, el sapo, el buitre y la paloma, la gata, el tigre, el lobo y el mono, el toro, el camello, el carnero montés y el león, el perro… Fauna. Zoología. Son como relatos zoológicos. Son fábulas sustentadas en una mirada descreída pero no indiferente. En una mirada sobre el pasado y, al mismo tiempo, atenta al futuro.
Alguna vez aparecen referencias a Zamora: A Bercianos de Aliste, Morales de Rey, Puebla de Sanabria y Cervantes, con experiencias que después los personajes cuentan como historias: De cadáveres desenterrados, de encontronazos con la Guardia Civil o de captura de cerdos engrasados. Un relato, «La costumbre hace derecho consuetudinario», se desarrolla en Villalpando. Una familia, que ejerce el caciquismo económico, da precio al relato.
Angel Guinda advierte, en el Prólogo, que las narraciones «han sido escritas con una deslumbrante y ágil claridad de forma, densa inmediatez de tema e intensidad mantenida… Un mundo, a la vez, mágico y real». Y, después, con el repaso de las lecturas, efectúa esta ficha: «Ironía, tensión narrativa, lirismo, contundente perfil de personajes desaforados, fuerza y autenticidad de las experiencias contadas». El idioma suena claro, porque hay un pensamiento que apunta directamente a la visión escéptica de la realidad. Si es así, escéptica, ¿también será piadosa?