C. G.
Cuatrocientos veintiocho zamoranos padecieron el año pasado las denominadas enfermedades de declaración obligatoria, clasificación que se asigna a las patologías que se consideran importantes para la salud pública. Sin contar, claro, la gripe, ya que ella sola originó 3.627 contagios contabilizados. Las autoridades exigen que se notifiquen cuando son diagnosticadas por parte de los médicos o los laboratorios, ya que el conocimiento de estos casos permite a los investigadores identificar las tendencias de la enfermedad , rastrear los brotes de la misma y, en su caso, tomar medidas para atajar su avance.
La mitad de los casos correspondieron el pasado año a la varicela, una enfermedad causada por un virus y que se suele pasar en la infancia, aunque en los casos de contagio en personas adultas puede entrañar ciertos riesgos. Fueron 209 los infectados detectados el pasado año en la provincia, con una tasa de casi 106 casos por cien mil habitantes, que puede parecer alta, pero es casi la mitad de la registrada en el resto de la región.
Le sigue, con 41 enfermos, la campilobateriosis, producida por un grupo de bacterias que transportan las aves, aunque en contagio suele deberse al contacto con las heces y la falta de higiene. En general es una enfermedad de poca trascendencia.
Las paperas ocupan un sorprendente tercer lugar, con treinta casos. Llamativo porque teóricamente todos estamos vacunados contra esta enfermedad, incluida en el programa oficial y por tanto universal y gratuita. En los últimos años ha habido proliferación de casos se sospecha que por la existencia en algunas generaciones de un tipo de vacuna que no se ha demostrado todo lo eficaz que es actualmente. La denominada científicamente parotiditis se ha dado últimamente en personas jóvenes, los pertenecientes a generaciones vacunadas sin éxito, pero que no pasaron la enfermedad de pequeños, ya que padecer esta dolencia una vez ya protege para toda la vida.
La tuberculosis, con 28 pacientes el año pasado, aparece a continuación. Supone un ligero descenso con respecto a los casos registrados un año antes, 34, pero sigue siendo una enfermedad que aporta casos esporádicos, después de que casi hubiera dejado de preocupar a la sociedad española. El factor de riesgo más frecuente, indican los especialistas, es la existencia de un contacto previo con algún paciente de la enfermedad, seguido de la existencia de silicosis y diabetes. Los inmigrantes y las personas que están en prisión son los ciudadanos expuestos a mayores situaciones de riesgo. En muchas ocasiones los pacientes requieren el ingreso hospitalario.
Salmonelosis
Las salmonelosis de transmisión alimentaria son el quinto grupo en importancia de las enfermedades de declaración obligatoria. 24 casos se produjeron el año pasado en la provincia, con una tasa del 4,54 por cien mil habitantes, el doble que la media regional, si bien este dato no suele ser demasiado significativo en cifras tan cortas. Bien es cierto que Zamora, en cifras absolutas, fue la provincia que menor número de problemas de este tipo tuvo el año pasado, si bien no está de más extremar las precauciones higiénicas, sobre todo en verano, para evitar este tipo de intoxicaciones.
Con trece afectados aparece la enfermedades invasoras ocasionadas por streptococcus pneumoniae, que han sido por mucho tiempo una causa importante de mortalidad. Se sabe que la resistencia de streptococcus pneumoniae a la penicilina y otros antimicrobianos se ha incrementado con el tiempo.
Las hepatitis son el grupo que sigue a este tipo de infecciones. El pasado año se registraron diez casos del tipo C, que se propaga por medio del contacto de sangre sin infectar con sangre de una persona infectada (transmisión por vía parenteral). No es una enfermedad de transmisión sexual ya que no se transmite a través del semen como en el caso de la hepatitis B o el HIV-Sida. También afecta al hígado la hepatitis B, que registró ocho casos en la provincia durante el pasado año, y para la que existe vacuna, y la del tipo A, con un solo paciente.
Las infecciones gonocócicas alcanzaron a media docena de pacientes, lo que supone una incidencia algo mayor que la media regional. Este tipo de infecciones se consideran enfermedades de transmisión sexual, aunque no todos los casos de gonorrea son transmitidos por contacto sexual. Los signos y síntomas que acompañan a una infección gonocócica generalmente afectan a los órganos genitales, y dependen en gran medida del modo de contagio. De hecho, en muchos casos la infección gonocócica no presenta señales, especialmente en mujeres.
Fiebre de Malta y contagio por garrapatas: Raros pero posibles
La mayoría de las enfermedades de declaración obligatoria tienen una incidencia muy baja, debido a las cada vez mayores medidas higiénicas de la sociedad. Pero siguen dándose casos. Así, un zamorano fue diagnosticado de brucelosis (fiebre de Malta) el año pasado, y otro padeció la conocida como «fiebre exantemática mediterránea», habitualmente transmitida por las garrapatas de los perros. Hubo otro caso de enfermedad meningocócica, dos de «fiebre Q» (más proclive a contagiar a las personas que trabajan con animales), uno de fiebres tifoideas (la infección suele ser a través de agua y de alimentos contaminados con deyecciones), y otro más de giardiasis, una enfermedad diarreica ocasionada por un parásito microscópico unicelular que vive en el intestino de las personas y los animales y se transmite en las heces de una persona o animal infectado. Este parásito está protegido por una cobertura exterior que le permite sobrevivir fuera del cuerpo y en el medio ambiente por largos periodos de tiempo. También proviene de los animales la hidiatidosis (quistes provocados por parásitos), con dos infectados en Zamora durante el pasado año, a pesar de la existencia de programas dedicados a combatir este problema de salud. La legionelosis produjo otros dos enfermos notificados en la provincia, las meningitis víricas, uno, la sífilis cuatro, los tétanos tres (sólo hubo cuatro en la región y todos eran de Zamora menos uno de Palencia), uno tosferina, otro toxoplasmosis (una zoonosis producida por un parásito) y cuatro más yersinosis (una infección causada por una bacteria). En la mayoría de los casos, una buena higiene o sencillas medidas preventivas pueden evitar el contagio de este tipo de enfermedades, algunas con consecuencias graves.
Riesgo para la salud pública
Enfermedades más frecuentes
Sin duda es la gripe la enfermedad más frecuente de las consideradas como de declaración obligatoria. Para el año pasado los datos de la Consejería de Sanidad apuntan 3.627 infectados por esta patología en Zamora, con una tasa similar al resto de la región. Excluida la popular gripe, es la varicela la segunda en importancia, con casi la mitad del total de casos, 209. No es grave, sobre todo si se pasa en la infancia, pero si alguien se infecta en la edad adulta puede acarrear más problemas.
Las más temidas
Existen patologías que siguen produciendo bastante preocupación entre los ciudadanos, quizá porque antaño fueron causantes de grandes problemas de salud, mientras otras suenan más bien a procesos banales, aunque puedan no serlo tanto. En este último caso se encuentran las paperas, y en el primero patologías como la tuberculosis o las hepatitis.
Casi olvidadas
Los datos indican que siguen existiendo casos de enfermedades de transmisión sexual que parecían, asimismo, erradicadas. Es el ejemplo de la sífilis, con cuatro casos en Zamora durante el año pasado, o la gonorrea.
El contacto con los animales
A pesar de vivir en sociedades cada vez más urbanas, los animales siguen siendo fuente de contagio para numerosas enfermedades. Eso sí, la cifra de casos, aún en provincias agrícolas como ésta, son bajas.