S. R. / CH. S. / I. G.
La tranquilidad dominó ayer los comicios electorales que resultan más lejanos para los ciudadanos, y a tal hecho no ha sido ajeno el mundo rural. En algunas mesas pasaban las horas sin apenas actividad, aunque sin más remedio que esperar hasta las ocho para cerrar los colegios electorales.
Morales del Vino era el pueblo de la comarca que presentaba ayer la principal novedad en la celebración de las elecciones europeas, pues por primera vez las mesas electorales habían pasado de dos a cuatro, con un nuevo reparto de las calles, bien diferenciado entre el pueblo viejo y el nuevo, aunque nada fácil para los electores. De hecho fueron muchos los equívocos a la hora de buscarse en las listas para conocer la urna que correspondía a cada ciudadana. 2.087 era el censo de votantes. El reparto se ha hecho desde el Instituto Nacional de Estadística», señalaron fuentes municipales.
En este pueblo, al igual que en las otras localidades de la comarca, la tranquilidad fue la nota predominante en un día especialmente tedioso sobre todo para los miembros de las mesas electorales, al igual que apoderados e interventores, que aún sin ser tan imprescindible su presencia, aguantaron a pie de mesa en las dos localidades con mayor número de votantes, como Morales, y Villaralbo. Era en Villaralbo, donde se encontraba el presidente más joven de la comarca, Rubén Avisón, quien se estrenaba en este oficio con tan solo 21 años.
Suerte para el Antitaurino
En Aliste, Tábara y Alba el Parlamento Europeo queda muy lejos para los votantes o al menos eso se desprende de la baja participación registrada en la práctica totalidad de los 31 municipios. Como ejemplo el Ayuntamiento de Gallegos del Río, con siete pueblos, donde a las 18.20 horas el joven Carlos Rivera Silva, de Valer, depositaba en las urnas la papeleta numero 200, sobre un censo electoral que ronda los 700 votantes. Los electores incidían en la falta de ofertas de los dirigentes «más preocupados de desprestigiar al contrario que de ofrecer soluciones» y así un joven votante en el municipio, Oscar Fernández, reconocía que había votado eligiendo para su sufragio la primera papeleta que le cayó a mano, entre las más de treinta, suerte para el Partido Antitaurino.
La baja afluencia se notaba incluso en los autobuses puestos por la Subdelegación del Gobierno en muchos casos vacíos o con dos o tres votantes. Por la mañana en las oficinas electorales casi nunca hubo colas mientras en el río Aliste en los términos de Gallegos del Río, Vegalatrave y Dómez de Alba era materialmente imposible encontrar un hueco para poder echar los reteles en el día de apertura de la pesca del cangrejo rojo americano.