TANIA SUTIL.
«Todas las personas que se dedican a vomitar, mear y cagar en los portales de los ciudadanos y en el entorno de las iglesias, que voten a Izquierda Unida en las próximas elecciones o que los concejales Francisco Guarido, Francisco Molina y Laura Rivera divulguen cuál es la dirección de su domicilio para que estos individuos puedan hacerlo más cómodamente». Así de tajante arremetió ayer el concejal de Protección Ciudadana en el Ayuntamiento de Zamora, Francisco Javier González, contra el grupo municipal de Izquierda Unida después de que la coalición presentara el pasado miércoles una decena de alegaciones al borrador de la nueva ordenanza de convivencia ciudadana y prevención del vandalismo. En esas propuestas, la edil Laura Rivera defendía unas normas encaminadas a «garantizar los derechos de los ciudadanos por encima del factor sancionador así como mejorar las dotaciones comunitarias que hagan posible su cumplimiento». De no ser así, IU ya adelantó no sólo que no apoyaría el reglamento sino que iniciaría una campaña de información y movilización ciudadana.
«Un engaño al ciudadano»
A juicio del también portavoz municipal, las declaraciones de IU referentes al excesivo carácter sancionador de la normativa «buscan engañar a los ciudadanos». Ante esta situación, el edil del ramo no ha dudado en responder a Izquierda Unida y defender que la ordenanza «pretende atacar y reducir comportamientos que molesten a las personas y ataquen el patrimonio», indica el concejal, quien además recuerda «el esfuerzo que estamos haciendo por consensuar la normativa». Este texto permanece en elaboración desde hace meses sin que hasta el momento se tenga un documento definitivo que regule el comportamiento ciudadano. No obstante, el edil insiste en que la intención de la ordenanza «no es sancionadora, sino formativa y reparadora del bien dañado», puntualiza.
La prohibición de beber o comer en la vía pública es una de las restricciones más criticadas por Izquierda Unida. Ante esta situación, González Hernández puntualiza que «a ninguna persona se le va a multar por tomar un sandwich por la calle ni a ningún turista por ir bebiendo un refresco mientras pasea», tranquiliza, «estamos hablando de situaciones de sentido común que puedan causar molestias a otras personas», indica en referencia, por ejemplo, a los botellones, prohibidos desde hace años en la ciudad pese a que se siguen celebrando en algunos puntos de la capital, tales como el parque de Valorio o los Tres Arboles.
Ante la petición de IU de mayores dotaciones comunitarias –baños públicos y papeleras– para evitar orinar en la calle o arrojar papeles en la calle, respectivamente, Francisco Javier González recuerda a la coalición que el equipo de Gobierno compró recientemente «más de un millar de papeleras» y que la intención de la Concejalía de Turismo es instalar baños públicos en el entorno del Castillo». No obstante, el edil diferencia entre las conductas «incívicas» de algunas personas y las necesidades naturales de los ciudadanos: «nunca sancionaremos a una persona mayor o a un niño que por urgencia se vea obligado a orinar en la calle», razona. Una situación «muy diferente» a las que se producen los fines de semana por la noche, cuando los entornos de las iglesias «se llenan de defecaciones y orines debido a los comportamientos de algunos individuos». González arremete de nuevo contra IU al interpretar que «parece que la coalición defiende a estas personas».
Por su parte, la coalición IU considera «desproporcionada» la reacción de Francisco Javier González al entender que «nuestra intención era enriquecer un borrador al que sólo nosotros hemos presentado aportaciones», indica Guarido, sorprendido por el "alto voltaje" de las declaraciones del concejal del área.
La sanción por comer en la calle excluye a mendigos «siempre que no causen molestias»
El artículo de la ordenanza en el que se prohíbe «dormir o comer en la calle» excluye a los mendigos «siempre y cuando no causen molestias a otras personas, ya que puede darse esa circunstancia y debemos proteger al ciudadano», defiende el concejal de Protección Ciudadana, Francisco Javier González. El edil recuerda, por otra parte, que «nos encontramos en un alto nivel de protección social en la ciudad con comedores a los que pueden acudir este tipo de personas para evitar que coman en la vía pública», sopesa.
Lo mismo ocurre con el secado de ropa en los balcones o el riego de plantas en terrazas que comunican con el exterior. La ordenanza establecerá que sólo serán sancionables si repercuten de manera negativa en vecinos o paseantes o si se hacen a una hora de afluencia pública.