TERESA SANTOS.
Es el primer grupo de peregrinos caninos que recala en Zamora hacia Santiago de Compostela. Una decena de senderistas de nueve nacionalidades distintas y trece perros llegaron ayer a la ciudad tras haber recorrido los 32 kilómetros que separan El Cubo de la Tierra del Vino de la capital. «Nos gustaría crear la posibilidad de hacer el Camino con animales», reivindica la austriaca Johanna Mayrhofer, coordinadora del Proyecto Camino, una iniciativa de Adana, una asociación por los derechos de los animales abandonados con sede en Estepona (Málaga). Tal actividad busca fomentar el cariño y el respeto hacia los animales y la naturaleza, así como concienciar a la población de la necesidad de asumir comportamientos responsables con las mascotas.
«Mucha gente no hace el Camino de Santiago porque no puede dejar a su perro en casa». Los albergues no están, por lo general, preparados para acoger animales. Los quince canes que recorren desde el pasado 15 de marzo los 1.200 kilómetros que hay entre Estepona y Santiago de Compostela duermen de noche en un remolque con jaulas individuales al que ya están acostumbrados. «Ellos saltan y se suben encantados», cansados probablemente de hacer kilómetros y kilómetros. Aunque los perros «lo llevan mejor que la gente». No les salen ampollas. «Les ponemos crema en las patas... Dicen que trato mejor a los animales que a las personas», bromea la responsable de la iniciativa. Algunos son perros abandonados acogidos por Adana, otros hacen el Camino con sus amos. Como los cuatro canes adoptados en España por Andrea Seiler, una mujer que ha viajado desde Noruega para hacer la Senda. La organización se decantó por el Camino de Santiago porque «invita a la reflexión» sobre «el derecho a vivir de cada criatura», además de ser «una ocasión bonita para conocer lugares preciosos como Zamora», en palabras de Mayrhofer.
Patrick, el guía, de nacionalidad inglesa, ya conoce Zamora de dos viajes anteriores. «Es la ciudad que más me gusta del Camino», resaltaba ayer ante el concejal de Turismo en el Ayuntamiento de Zamora, Luis Javier Alonso, quien acudió a dar la bienvenida al grupo en el barrio de San Frontis, recién llegados los peregrinos, humanos y caninos, de El Cubo. El cansancio, tras cinco semanas de peregrinaje, se reflejaba en sus rostros.
El grupo lo componen quince personas y otros tantos perros, pero el número varía cada semana. Nueve hacen el Camino completo y otros se incorporan en distintos puntos del recorrido. «Los mayores son los más duros». Los peregrinos proceden de Estados Unidos, Australia, Turquía, Alemania, Inglaterra, Austria, Noruega, Suecia y España.
En su peregrinaje han conseguido arrancar algún compromiso. «La Junta de Extremadura nos ha mostrado su disposición» a facilitar el alojamiento de perros en los albergues. En algunos es posible si tienen patio, «pero ninguno tiene una habitación para los perros, necesaria cuando hace frío, cuando es algo que no costaría mucho». La Ruta por Zamora, dicen, «está bien», salvo el tramo en obras desde Calzada de Valdunciel a El Cubo. «Resulta desagradable, están haciendo la autovía encima de la Vía de la Plata y no hay señales».
Ayer, a las seis de la tarde, el grupo cruzaba el Puente de Piedra hacia el albergue en la Cuesta de San Cipriano, para descansar unos instantes y visitar después los rincones más emblemáticos de la ciudad medieval. Los peregrinos no dejarán dinero, pero sí pueden hacer buena publicidad de Zamora.