TERESA SANTOS.
Artesanía peruana, ropa de bebé, juguetes, cosmética... El rastrillo solidario de Manos Unidas ofrece desde ayer una gran variedad de artículos para colaborar en la financiación de un proyecto que beneficiará a unas 3.500 personas de once comunidades campesinas de la zona más pobre de Perú.
«Aunque aquí estamos en crisis, ellos están en peor situación», comenta la delegada de Manos Unidas, Pilar Pilo, mientras anima a los zamoranos a colaborar con la iniciativa. Por el momento eso ya lo han hecho 120 comercios, que han donado buena parte de los productos que se exponen en el centro parroquial de San Ildefonso, en la Rúa de los Francos, donde permanecerá abierto el rastrillo solidario hasta el próximo día 15, en horario de 11 a 14 horas y de 17.30 a 21 horas.
Los precios oscilan entre un euro, lo que vale una pequeña cesta con tres objetos, hasta los 600 euros que alcanza el artículo más caro, una manta de lana de llama andina. La crisis no ha afectado por el momento a la recaudación de Manos Unidas, que en lo que va de año ha subido ligeramente con respecto al mismo período del año anterior. La organización espera conseguir al menos la recaudación del año pasado, que rondó los 4.000 euros en el rastrillo.
Cerámica, bisutería, instrumentos de madera, nacimientos, cajitas o espejos componen el conjunto más llamativo de la muestra, con su inconfundible sello andino. La artesanía ha sido enviada desde una fundación en Madrid que trabaja el comercio justo. Así, señala Pilar Pilo, «ayudamos a comercializar productos de Perú, lo que les proporciona un medio de vida, y paralelamente con la venta de todos los objetos que tenemos aquí recaudamos fondos para ayudar a las familias de la zona más pobre de Perú». En el rastrillo también se pueden encontrar desde libros y cuadros hasta bolsos, tazas y otros objetos de lo más variopinto.
El proyecto tiene como misión mejorar la seguridad alimentaria y la atención materno infantil en comunidades rurales, en Abancay, que ostentan una tasa de desnutrición infantil del 50%. El índice de analfabetismo alcanza el 60%, según los datos que maneja Manos Unidas, y los salarios rondan los 35 o 40 euros. La intervención contempla talleres de autoestima y bienestar familiar para las mujeres así como su la formación en salud materno infantil y nutrición. También plantea la mejora de viviendas con medio centenar de cocinas y otras tantas letrinas, la creación de 110 biohuertos y 11 viveros con 1.500 árboles frutales, o la dotación de criaderos familiares de conejos y colmenas. La mano de obra no cualificada la ponen los propios beneficiarios.