C. G.
Los oncólogos de Zamora están viviendo con preocupación lo que entienden como una política errónea de Sacyl en relación con la especialidad en Castilla y León, sobre todo por la creación de «centros satélites» en localidades que no son capitales de provincia a costa de fragmentar los equipos ya consolidados. Es la menos la opinión de José Alvarez Gallego, coordinador en Zamora de un servicio que cuenta con cinco especialistas. «El tema es que el Sacyl está haciendo una mala gestión a nivel de la Oncología de Castilla y León. La gente ha renunciado las plazas tras aprobar la oposición porque crear centros satélites en poblaciones pequeñas es absurdo. Los centros oncológicos deben crecer para poder especializarse, ampliar docencia e investigación, justo lo contrario de una dispersión de esos servicios». A juicio de Alvarez Gallego la Administración debería tener más en cuenta la opinión de los profesionales, explicitada tanto en declaraciones públicas de los dirigentes de la Sociedad Castellano Leonesa de Oncología (Aclo), como en comunicados oficiales de la misma entidad científica. En la comunicación enviada a los profesionales, la Asociación cree que «tras más de dos meses de conflicto ha llegado la hora de que cada profesional dé una respuesta individual de apoyo a una posible movilización, porque están en juego muchas cosas». Aclo recoge el sentir de las asambleas celebradas en Tordesillas en las que se constató «el rechazo y la denuncia de la política de personal de la Consejería de Sanidad», y que han encontrado el apoyo de médicos de otras especialidades, algunos Colegios de Médicos y asociaciones de pacientes.
Los oncólogos de la región se sienten «engañados» con una convocatoria de plazas que «no ha respetado el espíritu consolidación en sus puestos de trabajo». Durante muchos años no hubo oposiciones, y cuando se convocó una oferta pública de empleo (OPE) extraordinaria, los aprobados (que tuvieron que presentar una memoria), se quedaron en las plazas que ocupaban de interinos. El año pasado hubo otra OPE, esta vez ordinaria, y también los aprobados se quedaron en sus plazas. Este año, sin embargo, los aprobados en la oposición en lugar de quedarse en sus plazas, se les han ofertado puestos en El Bierzo, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Avila y Soria. Esta situación ha provocado protestas en varias provincias por la marcha de facultativos, aunque se han dado renuncias a las plazas para evitar los traslados. En Zamora una profesional ha aprobado la oposición y tendría que tomar posesión en Soria, aunque al tener también puesto de funcionaria posiblemente se quede en la provincia y el servicio quede con los cinco profesionales actuales.
Alvarez Gallego explica que en Zamora paulatinamente se han ido ganando profesionales en los últimos años, lo que ha permitido organizar «cierta especialización por patologías. De esta forma se puede abarcar más y estar más al día de las novedades que van surgiendo constantemente». Si se perdieran efectivos, se mermaría la operatividad y crecerían las dificultades para hacer docencia e investigación, algo imposible en los centros pequeños. El coordinador no cree que una huelga de oncólogos sea viable, pero sí algún tipo de «movilización para dar a entender a los dirigentes de la sanidad regional que deben contar con nuestra opinión». Entre otras cosas para conseguir que los profesionales trabajen en buenas condiciones y se eviten fugas hacia otros lugares que impidan ejemplos como el de Avila, provincia que llegó a quedarse sin oncólogos por esta causa.