A. ALVAREZ RODRIGO.
La curiosidad y el amor por la velocidad llevan a muchos zamoranos a visitar el III Salón del Automóvil que durante este fin de semana se desarrolla en Ifeza con la presencia de once concesionarios y alguna que otra novedad para intentar captar la atención del público y conseguir algún cliente, ahora que el mercado automovilístico pasa por un bache.
Por el pabellón de la capital circulaban ayer personas de todas las edades y con distintos objetivos: quienes estaban interesado en captar una buena oferta para sustituir su coche y quienes acudía para ver las novedades del mercado. En este último grupo están Oscar Bragado, Roberto Gómez e Iván Crespo, tres jóvenes que «hemos venido solo a mirar». No muy lejos de ellos, Estefanía Morales curioseaba con una mezcla de admiración y deseo la joya que la marca Honda expone en la feria zamorana, una espectacular moto de de 600 caballos de color negro metalizado. «Es una pasada», musitaba sin quitarle ojo. «De momento he venido a mirar y no a comprar», explicaba.
En la misma sala, Volvo tiene ubicado su stand. Muchos vehículos, alfombra azul y un pianista en el centro que consigue un ambiente clásico y de tranquilidad. A un extremo, casi al final, un Volvo S40 llamaba la atención de todo. No está a la venta ya que su aspecto es deplorable. Se trata de un vehículo siniestrado, «para que la gente vea que un golpe es una cosa seria». «Tuvieron suerte", exclamaba un hombre, que no cesaba su sorpresa por el aspecto interior. «Por dentro no está deformado», agregaba.
Uno de los coches más vistos y, a su vez, más codiciado es el Jaguar XF de 416 caballos y disponibles para todo aquel que posea en su cuenta bancaria entre 56.000 y 97.000 euros. «Se mete en 200 en pocos segundos», comentaba abrumado Gabriel Cancelo. Este zamorano visitaba el Salón del Automóvil «sólo para ver, no para comprar. Con 80 años que tengo?», admitía. Por el lugar también había quienes acudían con la intención de llevarse algún vehículo. «La exposición sí me ha gustado pero hay pocos coches. Pensaba que iban a venir más marcas», reconocía Ángel Martín, un toresano que se llevaba bajo el brazo información sobre la Picasso y la Berlingo.
Otro de los lugares más visitado era el espacio de la Mercedes. Incluso, uno de sus vehículos ya tenía colgado el cartel de vendido, además de que sus dos comerciales no cesaban de atender a personas interesadas en comprar.
«Me parece que la feria está muy bien. No me podría definir por ningún coche pero si creo que debería de haber más exposiciones como esta», señalaba a la salida Enrique Sastre, que tenía la intención de regresar por la tarde a Ifeza para visitar todo con más calma.
La concienciación ecológica ha calado hondo entre los ciudadanos. Por ello, uno de los aspectos que más se reseñaba en las fichas de los vehículos era las emisiones de CO2. «Me he interesado por coches pequeños y ecológicos con la intención de comprar», decía Germán Vicente, que ya enfilaba la salida del recinto después visitar todo el Salón. «Pero hay muy pocas marcas», indicaba con la pesadumbre de no poder comparar.