JESÚS HERNÁNDEZ.
Jesús HernándezEs un estudio de la fundación hecha por Antonio de Sotelo Cisneros, «conquistador indiano», quien lega, en 1548, su cuantiosa fortuna para constituir una fundación eclesiástica en la iglesia de San Andrés: el carácter luctuoso -¿materialización de la culpa?- y la dimensión artística de la obra. Es la interpretación de importantes fuentes documentales inéditas, extraídas de «un gran repertorio de archivos».
- Presenta su tesis doctoral -obtiene, por unanimidad, la calificación de «Sobresaliente cum laude»- sobre «La iglesia de San Andrés de Zamora y el mecenazgo Sotelo». ¿Qué sabemos ahora que no sabíamos antes?
- Que es una capilla funeraria destinada a materializar o petrificar un réquiem, una canción triste, como si fuera una liturgia de difuntos perpetua y perenne. Y después, claro, toda la lista de artistas que trabajaron en ella.
- Se trata de una capilla que se plantea como un réquiem, apunta en su investigación. ¿Ahí está una de sus grandes originalidades, artísticas y espirituales?
- Sí, porque en la liturgia de difuntos, durante los siglos XVI y XVII, se cantaban antífonas sacadas del Libro de Job, que están labradas en la capilla por sus diversas partes.
- Los Sotelo: una saga. O más que eso.
- Son unos 76 años, que dan mucho de sí para reconstruir la microhistoria de una ciudad. Hablar de ellos es hablar de la ciudad duriense y de su pálpito vital, lo que puede equivaler muy bien a un iconotipo de la sociedad española del posrenacimiento, a través del referente de una estirpe que pasó de disfrutar éxitos rutilantes en Indias a la humillación vergonzante de la Inquisición.
- Los mecenazgos de antaño eran familiares. Los de ahora, institucionales o empresariales. ¿Hemos ganado mucho? ?
- No demasiado. Los de antes eran desinteresados económicamente, pero ricos espiritualmente. En los de ahora priman los intereses políticos y económicos por encima de todo.
- Usted ha realizado estudios sobre los tapices flamencos de la Catedral de Zamora. Búsqueles un sitio? museográfico, donde ver sea contemplar.
- Cualquier tapicería implica un doble aspecto de apreciación, que permita su contemplación cómoda, y conservación, que impida que la luz deteriore las calidades cromáticas de algunos viejos tintes que son muy fotosensibles. En esta cuestión, yo me alineo con alguna propuesta que, en su momento, se argumentó y que merecería mejor suerte. Un buen lugar para su exhibición pudiera ser, tal me parece, las antiguas paneras episcopales, junto a los jardines catedralicios, con los acondicionamientos de rigor que fueran menester.
- También ha analizado esa parcela del patrimonio artístico. La platería en Zamora: ¿somos ricos o Napoleón se preocupó de que no lo fuésemos?
- Yo sólo he estudiado la platería existente en la comarca de Fuentesaúco. Ahí existen bastantes pruebas de que la "francesada" menoscabó altamente nuestro patrimonio. Y a medida que nos desplazamos hacia el norte de la provincia zamorana la incidencia se incrementó.
- La política sobre el Patrimonio de Zamora: ¿es una ruina, como apuntan, en voz alta, algunos?
- No difiere sustancialmente de la del resto del país, ciertamente muy preocupante. Yo entiendo que el Patrimonio es de todos y, por lo tanto, recelo de los sectarismos partidarios que sólo provocan ceses fulminantes y relegamientos arbitrarios, sin solucionar los problemas prioritarios de fondo. Me gustaría que, en esa materia, la política renunciara a su cuota de poder en pro de una independencia y de una profesionalización.
- ¿Acaso ese patrimonio histórico-artístico no merece mejor trato por parte del poder, de las Administraciones?
- Sí, merece mejor trato. Pero también se echa de menos el fomento de la iniciativa privada.
- ¿Un Castillo recuperado arquitectónicamente minimizará la obra del escultor Baltasar Lobo?
- No necesariamente. Es más: resulta muy posible que la potenciara. Todo dependerá del número de piezas que se le incorporen.
- ¿La grandiosidad de esa fortaleza puede entregarse a un solo escultor?
- Sí, sí. Me parece que la entrega a uno o a varios escultores puede ser una disyuntiva secundaria. Lo importante es la recuperación del espacio para uso cultural. La dotación de sentido puede venir después.
- ¿Hay arquitectos, algunos con una megalomanía al cubo, que quieren pasar -al menos, se empeñan- por artistas?
- Hay, como en todas las esferas, buenos arquitectos y menos buenos. A mí lo que siempre me ha llamado la atención de ese oficio es la relajación que tiene con respecto a la conservación escrupulosa del Patrimonio. Yo considero que cualquier buen arquitecto tiene que pasar la vacuna de la esclavitud y sumisión a los edificios clásicos sin alteraciones ni experimentalismos de ningún tipo.
- La arquitectura da identidad a una urbe. ¿Dónde se encuentra quintaesenciado, esencializado, eso en la capital zamorana?
- Sin lugar a dudas, en la arquitectura militar de referentes "numantinos". Es decir, en el recinto amurallado. Por eso es de justicia resaltar la moderna iniciativa de recuperar una parte de sus tramos.
- En estos días, ¿el arte sólo es canon?
- No. Giacometti (la anorexia) o Botero (la morbidez) pueden ser ejemplos muy contrastados de la diversidad de cánones dentro de un amplio repertorio. Pero, además, esta diversidad puede coexistir con otros planteamientos plásticos, como los toques, los accidentes creativos?
- No negará que el arte también es política.
- Hay un tipo de arte que se ha entregado a la política: los artistas que florecen bajo un signo político se marchitan cuando viene otro distinto. Aquellos que están al margen de este planteamiento, sin embargo, suelen fallecer antes de que su labor sea reconocida.
- ¿Los historiadores del arte sacralizan la cosa?
- No. En el historiador del arte hay un proceso de ida y vuelta, que trata primero de cosificarlo (es decir, de manipularlo objetiva, matérica y analíticamente), para, después, sacralizar las conclusiones.
- El arte y la tecnología se encuentran. Casi se funden. Sobre todo, en esta posmodernidad. ¿Se beneficia, fundamentalmente, el primero?
- Así es. Ya existen muchas corrientes de arte digital.
- Todos estos genios de hoy, tan mediáticos, tan visibles a todas horas ? ¿comparados con Velázquez?
- Velázquez no necesitó de la publicidad porque pronto alcanzó la Corte y el título de caballero, que, sin embargo, ostentaba publicitariamente en su pecho. Sólo le preocupaba algo la distinción en un mundo donde el ejercicio de las artes manuales o mecánicas eran impropias de caballeros. Mal asunto hoy, cuando percibimos que los susodichos "genios frecuentan los medios de comunicación social.
«El recinto amurallado es la arquitectura que da más identidad a Zamora»
- Ahora. ¿Es como si los humanistas vivieran en un «gueto»?
- El humanismo es especie que marcha a su extinción. El humanismo siempre buscó su información en el libro. Actualmente, no resulta tan necesario porque aquélla se puede localizar en internet. Al desaparecer el principal elemento sacralizador del humanismo, éste ha quedado muy desmitificado y cada vez más arrinconado.
- ¿Sólo es la nostalgia quien habla de la mala Educación de estos días?
- Yo creo que no. Es una realidad. Siempre han existido buenos y malo modales. Yo me acuerdo de haber visto, de pequeño, en lugares públicos, aquello de que se prohibía blasfemar y escupir; hoy ya no encontramos tales admoniciones porque se han retirado. Pero, además, hay un factor distorsionante agregado, que es la televisión. Esta proyecta demasiada violencia y sexo. Y, claro, después de tal sementera viene cual cosecha.
- ¿Qué valores echa de menos en estos tiempos?
- La gratitud y la fidelidad a los compromisos espirituales. Y, en general, el menosprecio del humanismo.
- ¿Dónde encontrar, hoy, la ética?
- En cualquier sitio donde no hayan campeado ni el consumismo, ni el materialismo, ni los intereses. Estos factores suelen ser la avanzadilla del relativismo, lo que equivale luego al sacrificio de la moral.
- ¿Cuántos zamoranos caben -tienen un sitio- en la Gran Historia del Arte?
- Doscientos menos tres.
- En Zamora, ¿hay clubes culturales?
- Me imagino que trescientos menos dos.
- ¿Usted es de esos a quienes, en la lejanía, les duele Zamora?
- No, al contrario. Me hace amarla más.
- "Las Edades del Hombre", ese hermoso invento de Velicia y Jiménez Lozano: ¿entonamos el réquiem?
- No estoy muy metido en el asunto. Creo, sin embargo, que la labor de esa Fundación ha sido altamente positiva, y ni siquiera lo deberíamos intentar.
- ¿"El Coloso" es peor obra desde que se sabe que la paternidad no debe adjudicarse a Goya?
- No. Ha perdido aquello que Walter Benjamin denominaba "aura". La distinción de Goya es más potente por conocida que la de su discípulo Asensio Juliá. En todo caso, esta nueva atribución puede servir para reivindicar la importancia de este pintor, que, hasta la fecha, permanecía oscurecido por ignorado.
- ¿Somos muy poco críticos con la obra de los artistas actuales?
- Creo que hay una gran indiferencia hacia el arte contemporáneo. Esto puede fomentar la proliferación de arte malo o, en todo caso, muy desigual.
- ¿La Selección Nacional de Fútbol le ha metido un gol por la escuadra a los nacionalismos periféricos?
- Pues sí. De libre directo. ¡Y ya iba siendo hora!
- Principio y fin: San Andrés, los Sotelo, el programa iconocráfico, el Apostolado del retablo mayor de la capilla... La tesis y la síntesis.
- En cuanto a lo último, se conocía la filiación de cinco de sus personajes más importantes. Sin embargo, los siete restantes habían permanecido irreconocidos por la falta de atributos iconográficos. El Apostolado vendría a ser la repetición perpetua, por siempre presente, además de perenne, de una oración fúnebre: el Credo. Existen muchas obras que, en esta contextualización, son comparsas subsidiarios de este ideario. Pero tienen el interés adicional de que no sólo ayudan a servir de resonantes, sino que, además, se clarifica la paternidad de unas treinta obras de artistas, que mayoritariamente permanecían anónimas hasta la fecha. Algunas inéditas, sí, y ahora evidenciadas, como el dibujo autógrafo de Juan de Juni.
Utilización de fuentes documentales inéditas
Santiago Samaniego Hidalgo ha utilizado «fuentes documentales inéditas, importantísimas en calidad y cantidad, extraídas de un gran repertorio de archivos». Tal afirma. El estudio de la fundación hecha por Antonio de Sotelo Cisneros, al término de sus días -su testamento, en Panamá, fue realizado en 1548-, ha ocupado varios años al profesor zamorano. Su investigación se inicia en 1548 y concluye en 1624, cuando se produce «el óbito de su sobrino Antonio de Sotelo Mella, una generación posterior».
El tribunal se hallaba constituido por Fernando Marías Franco, como presidente (es catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid), María Dolores Campos Sánchez-Bordina (León), Rosa Martín Vaquero (El Ferrol), Nieves Rupérez Almajano y Francisco Javier Lorenzo Pinar (Salamanca).