MARISOL LÓPEZ.
- De estar prácticamente retirado de la vida política tras su renuncia en las municipales, se convierte en cabeza de lista al Congreso ¿la campaña le pilla desentrenado?
- Me pilla de sorpresa, pero no desentrenado. La política es como montar en bicicleta, nunca se olvida. Efectivamente, después de 12 años de alcalde había decidido un cambio de vida y de objetivos. Pero siempre he sido disciplinado y he asumido las propuestas del partido. Y estoy muy orgulloso de que los órganos regional y provincial de mi partido me hayan elegido a mí otorgándome la gran responsabilidad de representar a Zamora en el Congreso y sustituir a una persona de gran valía profesional y humana como es mi gran amigo José Folgado.
- ¿Qué cree que puede aportar al Congreso que no haya aportado en cuatro años en el Senado?
- La situación es distinta. En la Cámara Baja el debate es más fluido. Por otro lado, la responsabilidad de la Alcaldía requería compartir tiempo y compaginarla con el Senado. La dedicación ahora será única y eso me permitirá defender en exclusiva los intereses de Zamora gobierne quien gobierne. Espero que sea el PP el que gobierne y Mariano Rajoy el presidente, con lo cual será más fácil hacer notar las necesidades de Zamora ante el Gobierno central.
- ¿Cómo pretende contribuir a romper esa imagen de que los representantes provinciales son demasiado acomodaticios a las líneas generales que les marcan sus partidos olvidando por quienes fueron elegidos?
- Cuando representas a los ciudadanos, bien en un Ayuntamiento o, en este caso, en el Congreso de los Diputados, debes hacer compatibles los intereses de la población con los del partido. Y hacerles ver que esas reivindicaciones están justificadas, que se trata de necesidades. Creo haber demostrado en mi vida política que, cuando ha sido necesario, he reivindicado ante el Gobierno central que era del Partido Popular. Fue el caso de la denegación de los fondos Urban. Si es necesario, hay que ponerse a la cabeza de la manifestación para solicitar, de forma razonable, pero legítima. Y cuando tienes argumentos, el partido lo entiende.
- ¿Para usted ha sido una buena escuela la política municipal?
- Todo el mundo dice que esa es la verdadera escuela y un paso necesario para todo político. La vida municipal tiene factores que educan al político en la cercanía obligada al ciudadano, la naturalidad, el compromiso directo, mirando a los ojos a gente a la que te vas a encontrar luego día a día en la calle y que te van a exigir tus promesas. La política municipal te enseña a dar la cara.
- ¿Y precisamente por esos doce años de alcalde no es usted como candidato un blanco fácil para sus oponentes?
- Es que el oponente político se empeña en debatir cuestiones que corresponden a otros ámbitos. En doce años hay aciertos y errores, pero lo que cuenta es el balance total. Y lo que percibo en la campaña es que los ciudadanos valoran más lo positivo, el trabajo desarrollado. Noto el cariño de la gente cuando acudimos a los barrios, fruto de la relación cordial y cercana que he mantenido a lo largo de estos años.
- Usted ha ido siempre a caballo ganador como candidato a alcalde por el PP y aunque en Zamora parezca indiscutible su elección al Congreso, las encuestas no auguran la victoria de su partido el próximo domingo. ¿Eso le afecta?
- Yo estoy esperanzado. Estas son unas elecciones complejas que llegan después de cuatro años intensos de enfrentamiento, donde ha habido un Gobierno que lo ha hecho muy mal, muy mal. Han sido rehenes de minorías y eso se ha escenificado en acuerdos como el Pacto del Tinell, impropio de una democracia. Es intolerable que por parte de un partido mayoritario, como el PSOE y los nacionalistas se aparte a un partido con más de nueve millones de votos, como es el PP. Han sido tantas las decisiones equivocadas por parte del Gobierno que lo que ha provocado son crispación y enfrentamientos gratuitos. Pero creo que los españoles son inteligentes y perciben perfectamente que lo que está ocurriendo ahora en España es una situación similar a la que ya tuvimos en el 96: una crisis profunda de la economía donde no vale decir "voy a hacer, voy a hacer?". De nada vale hablar de ejercicio social si no existe una política económica que lo avale. Las encuestas no siempre aciertan.
- ¿Y no cree que es el PSOE el que ha hecho calar el mensaje de que son ustedes los que generan esa crispación?
- Esa estrategia ha sido la de insultar al PP durante cuatro años y acusarnos a nosotros de lo que han hecho ellos. Es todo un ejercicio de cinismo que han hecho bien.
- ¿Apelan ustedes a la cartera cuando piden el voto?
- Los votantes saben que si la economía no va bien, nada va bien. No hay Ley de Dependencia ni recursos para necesitados si el Estado no genera riqueza, si no hay empleo. Hay 53.000 empleados más en febrero. Detrás de cada parado hay una familia, eso sí son situaciones dramáticas y no el dramatismo ficticio con el que Zapatero ha pretendido tensar estas elecciones. Lo dijo él mismo, bajito, pero lo dijo. Yo sigo apostando por una gran fiesta de despedida a Zapatero el domingo. Estaremos encantados de decirle adiós.
ME PRESENTO
Dedicación plena, como ya hecho, las 24 horas de los 365 días del año al servicio de los ciudadanos a los que pretendo representar y en el ejercicio de la responsabilidad política que me corresponda. Soy una persona cercana, sé escuchar y prestaré atención a las reivindicaciones de los zamoranos.
OFREZCO
Trabajaré con el Partido Popular para resolver todas aquellas reivindicaciones de Zamora que el PSOE mantiene pendientes, aquellas comprometidas en el Plan del Oeste y que no han cumplido. Nosotros retomaremos el Plan Viaria para llevar a cabo lo que ellos no han hecho. Defenderé los intereses de los zamoranos por encima de cualquier otro, conociendo de cerca las dificultades de esta provincia en cuanto a empleo, infraestructuras y demografía.