Fútbol | Tercera División Grupo VIII
Zamora C. F. 20Virgen del Camino
 

Dos fogonazos... y victoria

David Álvarez y Rubén Moreno dan el triunfo al Zamora en un partido sufrido en el que la calidad individual se impuso al juego colectivo

27.10.2015 | 01:00
Dos fogonazos... y victoria

Todo en el fútbol es discutible salvo una cosa, el objetivo que todos buscan es el de los tres puntos. A partir de ahí se puede hablar de las necesidades de mejora del Zamora C. F., la falta de regularidad en su juego o del deseo de que sean más continuos y efectivos a lo largo de los noventa minutos, pero lo que es innegable es que el equipo, a falta de un mayor potencial colectivo, está tirando de la calidad individual de sus hombres para consolidarse en la zona alta de la clasificación, y ayer volvió a hacerlo. David Álvarez y Rubén Moreno dieron con sus goles un nuevo triunfo al Zamora C. F. en dos fogonazos ante un C. D. Virgen del Camino que hizo sufrir a los zamoranos que solo brillaron durante los primeros 25 minutos.

A partir de ahí, la actuación local dejó lagunas y muchas carencias pero el rendimiento, escaso en líneas generales, fue suficiente para alargar el buen momento de resultados y continuar en el segundo puesto de la clasificación, a dos puntos de la Segoviana.

Comenzó el encuentro y el Zamora C. F. salió a por todas aunque ese buen arranque durara solo 25 minutos. Tras dos llegadas a área rival, a la tercera fue la vencida y David Álvarez no perdonó.

En una buena jugada personal el delantero batía a Kuni cuando apenas se cumplía el minuto cinco de partido, dando el primer golpe sobre la mesa de la tarde y es que nada hacía presagiar el sufrimiento que se experimentaría más adelante. La superioridad rojiblanca era incuestionable ante un Virgen del Camino que en los primeros compases era un muñeco de trapo en manos de los locales que no querían dejar nada a la imaginación. Los dos hombres de ataque, Álvarez y Moreno tuvieron, por partida cuádruple, el segundo tanto en sus botas y sobre todo el madrileño pudo batir al meta de los leoneses con una preciosa vaselina, pero el balón se fue desviado ante la desesperación propia y ajena.

Enfrente, los leoneses apenas estaban inquietando a Miguel, que vivía una tarde plácida bajo los palos y tan solo tuvo que intervenir para blocar balones lejanos, mientras que los locales sumaban metros de forma incansable en busca de la sentencia que no llegaba y es que a la falta de definición que se estaba experimentando se unió el poste, que evitó que los de Balta ampliaran distancias. Pasada la media hora de juego el encuentro bajó de intensidad y la superioridad local desapareció. Los de Balta ya no llegaban con tanta frescura a las proximidades del meta visitante y prueba de ello es que no se vieron más disparos entre los tres palos. Lo que había comenzado como un recital se estaba empañando por malas decisiones que podían echar al traste todo el trabajo realizado. Tanto es así que en los últimos minutos los visitantes tuvieron un par de ocasiones que Miguel y la defensa resolvieron pero que desde luego despertaron las alarmas por lo que la llegada al descanso se vivió como un bálsamo.

El equipo estaba obligado a recuperar el control y Balta apostó por el primer cambio dando entrada a Nata en detrimento de Aarón Aguado que se fue tocado en los isquiotibiales. Sin embargo, los planes no salieron según lo previsto y fueron los del Virgen del Camino los que salieron más enchufados del vestuario y a los rojiblancos les tocó sufrir. Los nervios iban creciendo, con constantes interrupciones de juego y tanganas con las correspondientes tarjetas y amonestaciones que incluyeron hasta la extrañísima expulsión del médico rojiblanco. Para muchos lo que se veía era la Tercera en estado puro, mientras que los zamoranos trataban de recuperar el control perdido muchos minutos atrás. Era el momento de sufrir defendiendo. Los rojiblancos estaban absolutamente sobrepasados y el partido se les estaba haciendo extremadamente largo puesto que los visitantes estaban obligando a la zaga y a Miguel a extremar las precauciones, y es que La Virgen llegaba e incluso se les anuló un gol por fuera de juego. Las cosas no estaban saliendo y los destellos de calidad que dejaba Rubén Moreno no eran suficientes para paliar la agonía. El Zamora estaba sufriendo inexplicablemente para defender una ventaja mínima aunque finalmente la calidad individual apareció. Tras una falta en contra que Mario Visa estrelló en la cruceta, apareció la figura de Rubén Moreno que tras una buena incursión, aguantó el balón y de disparo cruzado marcó el 2-0 definitivo. Ya estaba todo dicho y, aunque los leoneses tuvieron una llegada que acabó en el lateral de la red, el triunfo estaba atado en un encuentro con más sufrimiento que brillo y en el que la calidad individual se impuso y dio tres puntos más.

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